Por: Fernando Romero Torrejón
Mediante un breve análisis, sobre la base de la información obtenida del Ministerio de Economía y Finanzas Publicas, y de sus entidades dependientes, se hizo un ranking de las 10 empresas públicas nacionales más deficitarias en la gestión 2024. En base a sus Estados de Recursos y Gastos Corrientes, todo en bolivianos, se tiene la siguiente clasificación:
- Mi Teleférico: -199.759.371
- YLB: -196.696.195
- Empresa Boliviana de Producción Agropecuaria: -49.797.085
- Empresa Pública Yacana: -25.025.347
- Empresa Estratégica Boliviana de Construcción y Conservación de Infraestructura Civil: -15.816.150
- Empresa de Servicios Aéreos Bolivianos: -14.587.484
- Empresa Siderugica del Mutún: -14.044.497
- Empresa Azucarera San Buenaventura: -10.849.622
- Administración de Servicios Portuarios – Bolivia: -10.495.684
- Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos: -3.645.093
Esta clasificación fue hecha con un corte al 31 de marzo de 2025, tomando en cuenta los Estados de Recursos y Gastos Corrientes disponibles de las empresas nacionales dependientes del gobierno central.
A la fecha no se cuenta con información de empresas tales como la Metalúrgica de Vinto, Cartonbol, Papelbol, Lacteosbol y otras. Por lo que este ranking podría sufrir variaciones, una vez que se tenga disponible su información financiera.
Estos datos presentados, pueden ser usados como una referencia para la toma de decisiones del nuevo gobierno, el cual ineludiblemente deberá hacer un reajuste estructural en el gasto público estatal y reducir el déficit fiscal, y, por ende, los problemas derivados de éste como la falta de carburantes, escasez de dólares e inflación.
Sobre la base de un estudio técnico, económico, legal y financiero se deberá evaluar profundamente el rendimiento (utilidad) de cada una de las empresas públicas nacionales, a fin de determinar en cuáles conviene seguir gastando recursos públicos y en cuáles seguir invirtiendo dado sus resultados positivos.
Todo esto bajo un criterio de optimización y austeridad, en un escenario que requiere bajar el gasto fiscal de manera estructural, para estabilizar la economía y que luego permita realizar ajustes tan necesarios e importantes como del tipo de cambio fijo y la subvención a los carburantes.
Luis Fernando Romero es economista y analista.
El presente artículo de opinión es de responsabilidad del autor y no representa necesariamente la línea editorial de Encontrados con Gonzalo Rivera
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