La feria de la Alasita se inauguró este sábado en la ciudad de La Paz, con la participación del viceministro de Culturas y Folklore, Andrés Zaratti, junto al alcalde y representantes de la Federación Nacional de Artesanos y Expositores de la Alasita (Fenaena). La noche del viernes, como preámbulo al acto central, comerciantes y muchas familias se reunieron con fe para realizar su pago al Ekeko, el dios de la abundancia.

Asimismo, el presidente Rodrigo Paz, a mediodía recorrió la plaza Murillo, donde compartió y recibió el cariño de la gente en una jornada marcada por la fe y la esperanza.

En la ciudad de El Alto, la viceministra de Gastronomía, Sumaya Prado, participó de la inauguración de la feria de la Alasita y de los actos centrales, acompañando a las autoridades locales y a la población alteña como expresión de identidad cultural y unidad del país.

La feria tiene su epicentro en el centro de La Paz, pero se ha extendido a otros barrios de la sede de Gobierno, a El Alto y también a otros departamentos de Bolivia, así como en los países donde existe una comunidad boliviana numerosa. 

La ministra de Turismo Sostenible Culturas, Folklore y Gastronomía, Cinthya Yáñez, a su llegada de España declaró que: “La cultura boliviana no sólo está en los museos, sino en las calles, es cultura viva. Un buen ejemplo es la Alasita”.

Como cada año, los vendedores de miniaturas pusieron sus puestos en el campo ferial del centro de La Paz y también, sólo por el mediodía del 24 de enero, en plazas de la ciudad. Lo mismo se replicó en lugares tan distantes como Cobija o, fuera del país, en Virginia, Estados Unidos. Allí donde hay un conglomerado importante de bolivianos, hay Alasita.  “A mediodía del 24, miles y miles de bolivianos se regalan cositas para simbolizar la prosperidad que se quiere y la generosidad que se tiene”, describió Yáñez.

Uno de los principales activos turísticos de Bolivia es su cultura diversa y sorprendente, que no sólo se practica para los extranjeros, como ocurre en otros lados, sino que se practica cotidianamente. “Además, en la Alasita hay artesanía y arte”, señaló Yáñez.

Cada año se premia a los mejores expositores y a las mejores miniaturas de la feria. Por su singularidad, la Alasita ha inspirado cuadros, narraciones, poesía y música.