Luego que el presidente Rodrigo Paz anunciara el 17 de diciembre el fin de la subvención a los combustibles se observó una paulatina disminución de la demanda en las estaciones de servicio y también una reducción del contrabando a la inversa, principalmente hacia Perú. Esta determinación redujo el tráfico de productos bolivianos hacia la vecina nación, según reconocieron los propios empresarios peruanos, sin embargo, las personas que se dedican a este ilícito encontraron otra forma de generar ingresos, esta vez con el masivo contrabando de garrafas de gas licuado de petróleo. Y es que el precio del GLP llega hasta los 40 soles peruanos en las poblaciones fronterizas, pero el monto se eleva mucho más de acuerdo con la distancia. Es decir que el gas licuado boliviano, que cuesta en el mercado interno 22,50 bolivianos, puede superar fácilmente los 118 bolivianos, mientras que el cilindro puede subir por encima de los 108 soles, es decir llegar a más de 530 bolivianos.
Según declaraciones al medio peruano Encuentro del presidente de la Cámara de Comercio y la Producción de Puno, Juan Pedro Fredes Pineda, la actividad del contrabando de combustibles, cemento y otros productos disminuyó en los cruces fronterizos no autorizados. Una de las razones que apunta es que Paz eliminó el subsidio a los combustibles. “Aparentemente, el combustible sigue un poco más bajo que en el lado peruano, pero igual les afectó bastante (a los bolivianos)”, refirió Fredes Pineda. No sólo eso, la baja en la cotización del dólar en ambos países hizo que disminuya el intercambio comercial entre peruanos y bolivianos.
Según el medio del país vecino, los comerciantes bolivianos que hasta diciembre pasado adquirían en territorio peruano mercadería variada como ropa, plásticos y electrodomésticos, para luego revenderla en Bolivia, dejaron de comprar o invertir mucho. Según reportaron los negociantes, solían invertir hasta tres veces más. Este panorama motivó a que caiga la actividad comercial hasta, incluso, que muchos locales tengan que cerrar sus actividades.
Fredes Pineda considera que esta situación no será momentánea y se extenderá por algún tiempo. No obstante, considera que esto no impacta negativamente sobre los empresarios formales, debido a que al disminuir el contrabando pueden competir correctamente. El viceministerio boliviano de Lucha Contra el Contrabando, José Maurice Castro, reconoció que el cambio de precios del GLP volvió atractivo este energético en Perú y desplazó el tráfico de combustibles por pasos individuales y ferias clandestinas.
Anunció que se reforzará el control y definirán nuevas medidas ante el incremento del “contrabando hormiga”. Por su parte, el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, sostuvo que se busca la manera de frenar el incremento del contrabando de GLP para asegurar el abastecimiento interno. Reconoció que si los contrabandistas llevaban diésel o gasolina en importantes volúmenes, ahora fijan su negocio en el GLP. “Las garrafas de gas son consumidas sobre todo por familias de bajos ingresos, entonces queríamos mantener ese precio”, dijo.
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