Es una imagen desgarradora. Una niña es atendida en el piso del pasillo de Emergencias del hospital de Niños Mario Ortiz. Incómoda, recostada sobre un colchón, extiende su bracito para recibir el suero. Su padre, agotado, la observa desde una silla, mientras su madre permanece de pie a su lado. Ambos se turnan para descansar unos minutos.
La escena fue captada este domingo por los lentes de EL DEBER, que constató la sobresaturación del hospital Mario Ortiz, golpeado por la galopante epidemia de chikunguña y la avalancha de pacientes que llegan en busca de atención, ya sea de forma directa o derivados de otros centros de salud.

Esta es la dura realidad en el área de Emergencias, donde se han habilitado camillas en los pasillos ante la falta de espacio. Sin embargo, durante el fin de semana la situación se desbordó al punto de que niños tuvieron que ser colocados sobre el piso, incluso en los corredores. Madres de familia pidieron auxilio a las autoridades para que se habiliten espacios adecuados donde los menores puedan recibir atención en mejores condiciones.
Videos difundidos durante el fin de semana también evidencian la sobresaturación de los servicios de reanimación y observación de Neonatología, donde se observa a dos bebés siendo ventilados manualmente con un ambú ante la falta de equipos.
El secretario urbano de la Federación de Sindicatos de Ramas Médicas de Salud Pública (Fesirmes), Cristian Ulrich, ya había advertido que los hospitales operaban con una ocupación del 100% de sus camas incluso antes del brote de chikunguña. Según indicó, ahora la epidemia está empujando al sistema público al colapso debido a la alta demanda de pacientes y a la reducción del personal médico, muchos de ellos también afectados por la enfermedad.
El 11 de febrero la delegada defensorial de Santa Cruz, Sheila Gómez, alertó que, en una inspección, constató el hacinamiento en este centro hospitalario y la falta de personal. En el área de Emergencias, dos enfermeras atienden a 15 pacientes, mientras que en la Unidad de Reanimación otras dos profesionales están a cargo de ocho menores en estado crítico o grave. “Esto resulta insuficiente para garantizar una atención adecuada y evidencia la urgente necesidad de contratar al menos siete licenciadas en enfermería para cubrir la demanda existente”, indicó.
Ante este escenario, Gómez se reunió con autoridades departamentales y municipales, donde se habló de la necesidad de ampliar las partidas presupuestarias para la compra de equipos y la habilitación de más camas.
Paciente atendido en el pasillo ante la falta de camas en el hospital de Niños Mario Ortiz /Foto: Ricardo Montero
Campañas aisladas
La Alcaldía Municipal impulsó este sábado una campaña de eliminación de criaderos y fumigación contra el mosquito transmisor. Las brigadas concentraron su trabajo en la plaza de El Mechero y sus alrededores; sin embargo, vecinos de otros barrios se quedaron esperando que las acciones lleguen a sus zonas.
Es el caso de Diana Durán, vecina del barrio Magisterio, quien limpió su vivienda y la calle con la expectativa de que pasaran los equipos de recolección y fumigación, pero esto no ocurrió. Contó que en su familia su sobrino de 15 años ya enfermó de chikunguña, aunque logró recuperarse en casa.
El presidente del Colegio Médico, Humberto Vargas, insistió en que es necesario que las autoridades de la Gobernación y de la Alcaldía unifiquen acciones para encarar un trabajo más amplio y efectivo. También pide que se convoque al Centro de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) que permita coordinar la respuesta ante la epidemia.
Niño recibe suero tendido en el suelo en el hospital de Niños/Foto: Ricardo Montero
PARA SABER
Casos. Hasta el 19 de febrero, Santa Cruz registró 3.004 casos de chikunguña, una cifra que está a punto de alcanzar al total de todo 2025, cuando en 12 meses se registraron 3.800 afectados.
Bajas. La Federación de Sindicatos de Ramas Médicas de Salud Pública (Fesirmes) advierte que el chikunguña también está afectando al personal de salud, ya que un 30% de los profesionales está de baja porque cursa la enfermedad.
EL DEBER

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