El analista de International Crisis Group advierte que descabezar al Cártel Jalisco Nueva Generación podría generar fracturas internas y más disputas territoriales.

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tras un operativo militar en Jalisco, marca un punto crítico en la estrategia de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum y podría derivar en una nueva ola de violencia en el país, según advirtió el analista sénior en México del International Crisis Group, Falko Ernst Mora.

El anuncio oficial provocó bloqueos de carreteras, incendios y ataques a comercios en Jalisco y otros estados donde el CJNG mantiene presencia. En Guadalajara, la capital estatal, la tensión se reflejó en calles vacías y negocios cerrados, evidenciando el nivel de control territorial que ejercía la organización.

Para Mora, la reacción inmediata —bloqueos y violencia urbana— será pasajera. El riesgo mayor, explicó, radica en el reacomodo interno del cartel y en la posible ofensiva de grupos rivales que busquen aprovechar el vacío de poder.

El CJNG era considerado el grupo criminal más poderoso del país en términos militares y de expansión territorial, con operaciones que abarcaban no solo el narcotráfico, sino también redes de extorsión en sectores agrícolas, mineros y comerciales.

Aunque la administración de Sheinbaum ha adoptado un enfoque más confrontativo que el de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, el especialista cuestiona la eficacia histórica de la estrategia de “descabezamiento” de carteles, aplicada desde 2006.

Según el analista, la captura o muerte de líderes no ha significado la desaparición de las organizaciones criminales, sino su fragmentación y multiplicación, generando ciclos de violencia regional. Casos previos como el del Cártel de Sinaloa muestran que, pese a detenciones de alto perfil, los mercados ilícitos continúan operando.

Además, subrayó que el impacto en el flujo de drogas hacia Estados Unidos podría ser limitado, dado que los mercados criminales tienden a adaptarse rápidamente ante la presión estatal.

En el plano político, la operación también se interpreta como un mensaje hacia Washington, en un contexto de presión bilateral para reforzar la cooperación en seguridad. Sin embargo, Mora advierte que el desafío para el gobierno mexicano será equilibrar la exigencia de resultados contra el crimen organizado con el objetivo interno de reducir la violencia.

El futuro del CJNG dependerá de si surge una figura capaz de cohesionar la estructura jerárquica que mantenía Oseguera o si, por el contrario, se producen escisiones y disputas que intensifiquen la conflictividad en varias regiones del país.