La escritora Melita del Carpio se adhiere a la denuncia de la ANPB por agresiones que sufrieron reporteros durante el suceso trágico en el aeropuerto de El Alto, por parte de la turba que invadió la zona del desastre para llevarse billetes derramados por el avión siniestrado…

La Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB) condenó las agresiones perpetradas contra periodistas y trabajadores de la prensa que cumplían labores informativas, el pasado viernes, tras el accidente —al aterrizar en el aeropuerto de El alto— de una aeronave que transportaba material monetario.

“Mientras equipos periodísticos realizaban la cobertura del accidente, personas que intentaban apropiarse del dinero transportado atacaron a la prensa con inusitada violencia” —denunció la ANPB mediante un comunicado institucional—. “Una unidad móvil de BoliviaTV fue objeto de agresiones directas, poniendo en riesgo la integridad física de su personal técnico y de prensa. Asimismo, periodistas de otros medios de comunicación fueron atacados a pedradas, sufriendo graves heridas en el ejercicio de su labor”.

El pronunciamiento del gremio periodístico ha sido respaldado por PEN Bolivia, a través de su Filial Cochabamba que se encarga de un monitoreo permanente de la situación de la Libertad de Expresión y de Prensa en el país.

Para la actriz y escritora Melita del Carpio Soriano, representante de esta organización, lo acontecido en El Alto pone de manifiesto que los ataques contra el periodismo boliviano ya no son solamente motivados por tensiones políticas, disputas de poder o conflictos de intereses económicos, sino por una profunda crisis moral que atraviesa la sociedad boliviana.

“Estamos viendo que los ataques contra la libertad de prensa surgen también desde la inmoralidad y la pérdida de valores éticos, desde una creciente insensibilidad humana, desde un desprecio a la verdad muy bien organizado”, afirma la ejecutiva de Pen Cochabamba.

En su comunicado del pasado 27 de febrero, la ANPB denunció asimismo que, a la agresión contra los periodistas durante la tragedia de El Alto, se sumó “el inaceptable ataque a ambulancias que acudieron a prestar auxilio, impidiendo o dificultando la atención de personas heridas en el siniestro. Quienes interfieren o agreden a periodistas y personal de emergencia incurren en graves atentados no sólo contra la libertad de prensa, sino también contra la labor humanitaria que corresponde en estas trágicas circunstancias”.

Según del Carpio, aquel comportamiento inhumano y vandálico, “lamentablemente tiene un correlato muy fuerte con campañas de desinformación y fake news amplificados por políticos, en este caso opositores, que vienen de la mano de agresiones contra los periodistas”.

EL REPORTE DE PEN-BOLIVIA SOBRE LA LIBERTAD DE PRENSA DURANTE LA TRANSICIÓN GUBERNAMENTAL

En su monitoreo del último semestre, PEN Bolivia, Filial Cochabamba, ratificó que en el país “se está dando una espiral ascendente en cantidad y virulencia en las vulneraciones de la libertad de expresión. Se han repetido los incidentes cada vez más violentos contra periodistas, reporteros y camarógrafos durante las épocas de elecciones nacionales y subnacionales, manifestaciones, avasallamientos de tierras, bloqueos de carreteras y otras circunstancias donde el periodismo cumple su misión de informar”.

Las amenazas son una forma recurrente para amedrentar a los trabajadores de la información. “Amenazar se ha constituido en Bolivia el modo usual de intimidar y silenciar al periodismo que informa de modo independiente. Se trata de amenazas diversas, desde amenazar con sanciones económicas, enjuiciamiento, amenazas de agresiones físicas hasta amenazas de muerte”, dice el documento.

También se ejercen agresiones físicas. “Diferentes periodistas en el ejercicio de su profesión se vieron sometidos a empujones o apedreamiento, insultos, golpes, destrucción de sus equipos de trabajo y otras agresiones físicas”.

PEN Bolivia señala que las vulneraciones a la libertad de expresión han tenido como agresores “en parte el Estado y los operadores políticos así como grupos de ciudadanos identificados con determinados líderes, ideologías o tiendas políticas”.

Recuerda que el cambio de Gobierno ha creado en el pueblo boliviano esperanza y expectativas de contar con verdaderas condiciones democráticas para la libertad de expresión. “Esperamos que dichas expectativas se vean satisfechas para construir un Estado de derecho donde la transparencia de la información sea su indicador más importante”, concluye el diagnóstico.

PEN International es una organización mundial de poetas y escritores, adherida a la ONU y con sede en Londres, que vela por la Libertad de Expresión como un derecho humano universal. “Estamos presentes en más de 100 países, de Malawi a Japón, de Afganistán a Sudáfrica, de Canadá a Argentina y de Noruega a Nueva Zelanda”, informa el documento de PEN Bolivia, Filial Cochabamba.

©Redacción Sol de Pando