Un apagón generalizado dejó sin electricidad a gran parte de Cuba tras la desconexión total de su sistema eléctrico, en un contexto de profunda crisis energética agravada por la falta de combustible y las tensiones con Estados Unidos.

La empresa estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que el corte se debió a una “desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional”, lo que obligó a activar protocolos para restablecer el servicio de manera gradual. El apagón afectó a millones de personas en toda la isla y se suma a una serie de fallas eléctricas registradas en los últimos meses, evidenciando la fragilidad del sistema energético cubano, basado en termoeléctricas antiguas y con escaso mantenimiento.

La crisis energética se ha profundizado por la reducción del suministro de combustible, especialmente tras la interrupción de envíos desde Venezuela, lo que ha limitado la capacidad de generación eléctrica y paralizado sectores clave de la economía.

El país caribeño enfrenta apagones recurrentes desde 2024, con cortes prolongados que en algunas zonas superan las 20 horas diarias, afectando la vida cotidiana, los servicios básicos y la actividad económica.

El gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel atribuye la crisis al embargo estadounidense vigente desde 1962 y a las recientes medidas impulsadas por la administración de Donald Trump, que restringen el acceso a combustibles y financiamiento.

Desde Washington, en cambio, se argumenta que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional debido a sus vínculos con países como China, Rusia e Irán, lo que ha derivado en un endurecimiento de sanciones.

En medio de este escenario, Trump afirmó que existen conversaciones con La Habana para alcanzar un eventual acuerdo, aunque priorizó otros frentes internacionales.

El colapso del sistema eléctrico refleja el punto crítico de la crisis en la isla, donde la escasez de energía, combustible y recursos continúa deteriorando las condiciones de vida de la población.