El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, cerró su visita a Brasil con el objetivo de reimpulsar la relación energética bilateral, priorizando inversiones y nuevas reglas para el sector.

Tras dos jornadas de agenda oficial, el mandatario boliviano posicionó la reactivación del vínculo energético como eje central de la relación con Brasil, con especial énfasis en atraer inversiones bajo condiciones de seguridad jurídica y marcos regulatorios actualizados.

En São Paulo, Paz planteó la necesidad de relanzar la relación con Petrobras, destacando que el nuevo enfoque busca generar confianza en el sector privado y dinamizar el desarrollo energético.

Un día antes, en Brasilia, el presidente boliviano se reunió con su par Luiz Inácio Lula da Silva, con quien coincidió en que la integración regional debe sustentarse en cooperación económica y no en afinidades ideológicas.

El segundo día de actividades tuvo un enfoque empresarial. En la sede de la Federación de Industrias del Estado de São Paulo (FIESP), cerca de 300 representantes participaron en un encuentro que reunió a autoridades y empresarios de ambos países. La delegación boliviana incluyó a siete ministros y más de 80 empresarios privados.

En el ámbito energético, se discutieron oportunidades en exploración, reservas e interconexión eléctrica, con la participación de empresas como Repsol, TotalEnergies y Shell. El objetivo es revertir la caída en las exportaciones de gas boliviano hacia Brasil y ampliar la cooperación en el sector.

El segundo eje abordado fue la agroindustria, donde se destacó la complementariedad entre regiones productivas como Santa Cruz y Mato Grosso, con potencial para desarrollar proyectos conjuntos en innovación, sostenibilidad y productividad.

En materia logística, se retomó el impulso al corredor bioceánico central, una iniciativa que busca conectar el Atlántico con el Pacífico a través de Bolivia, aprovechando los más de 3.400 kilómetros de frontera compartida entre ambos países.

El Gobierno boliviano apunta a posicionar al país como un nodo estratégico de integración regional, capaz de articular comercio, energía e infraestructura.

La visita concluyó con una hoja de ruta orientada a fortalecer la cooperación bilateral. El desafío ahora será traducir los acuerdos en inversiones concretas y resultados en el corto y mediano plazo.