La decisión del Senado de Bolivia de eliminar el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) y restituir el 100% del crédito fiscal en combustibles perfila un giro relevante en la política económica, con efectos directos en la liquidez, los costos empresariales y el funcionamiento del sistema financiero.
Más allá del debate político, ambas medidas apuntan a un mismo objetivo: reducir distorsiones, incentivar el uso del sistema formal y dinamizar la actividad productiva.
El economista Ruddy Sanguino valoró positivamente la eliminación del ITF, al considerar que este impuesto, vigente desde 2006, terminó generando sobrecostos especialmente para empresas que operan en dólares. Según explicó, en un país donde gran parte de los insumos son importados, este gravamen encarecía las transacciones y restaba competitividad.
Un impuesto que desincentivaba la formalidad
El ITF nació como una medida temporal para gravar operaciones en moneda extranjera, pero con el tiempo se consolidó como un costo adicional dentro del sistema financiero. Distintos análisis coinciden en que este tipo de tributos puede provocar efectos adversos, como la migración de operaciones hacia canales informales.
En esa línea, el economista Luis Fernando Ortiz advirtió que penalizar el uso de la banca reduce la transparencia y limita la capacidad del Estado para recaudar de manera eficiente.
Uno de los principales efectos esperados tras su eliminación es el retorno de capitales al sistema bancario. Se proyecta un mayor uso de cuentas formales, incremento en depósitos y una mayor capacidad de los bancos para otorgar créditos, lo que podría traducirse en más inversión y consumo.
Combustibles: alivio inmediato para la producción
La restitución del crédito fiscal pleno en la compra de gasolina y diésel representa un alivio directo para sectores clave como transporte, agroindustria, construcción y logística.
Hasta ahora, las empresas no podían recuperar completamente el IVA en combustibles, lo que elevaba sus costos operativos. Con la nueva disposición, se espera una mejora en el flujo de caja, mayor transparencia contable y una reducción de distorsiones en la estructura de precios.
Impacto en el consumidor y la economía
Aunque las medidas están orientadas principalmente al sector empresarial, sus efectos podrían trasladarse al conjunto de la economía. La reducción de costos en actividades estratégicas abre la posibilidad de menor presión inflacionaria, estabilidad en precios de bienes y servicios y una mayor competitividad en el mercado interno.
En conjunto, la eliminación del ITF y el crédito fiscal pleno marcan un intento por reactivar la economía desde la reducción de cargas y la generación de condiciones más favorables para la producción y la inversión.


