El debate entre los candidatos a la Gobernación de Santa Cruz, Otto Ritter y Juan Pablo Velasco, estuvo marcado por constantes alusiones personales, descalificaciones y cruces de acusaciones, pese a que el evento fue organizado por el Tribunal Supremo Electoral para exponer propuestas.
Durante más de una hora y media, ambos postulantes abordaron temas clave como pacto fiscal, economía, desarrollo productivo, infraestructura, medioambiente, salud y educación; sin embargo, gran parte del intercambio derivó en cuestionamientos personales y políticos.
Velasco insistió en críticas hacia Ritter, incluyendo señalamientos sobre su entorno político y denuncias de presunto maltrato hacia su acompañante de fórmula. Por su parte, Ritter respondió con referencias a la trayectoria empresarial de su oponente y lo vinculó con prácticas de la “vieja política”.
En el plano programático, ambos coincidieron en la necesidad de mayores recursos para el departamento, aunque con enfoques distintos. Ritter planteó reducir el gasto público, impulsar una empresa departamental de hidrocarburos y promover inversiones en infraestructura y minería. Velasco, en cambio, defendió un modelo basado en mayor participación fiscal para Santa Cruz y el impulso a proyectos como el tren metropolitano.
También surgieron diferencias en torno al rol del Estado y el sector privado, así como en temas ambientales, donde Velasco enfatizó una visión más conservacionista, mientras Ritter defendió la explotación de recursos naturales con regulación.
El cruce constante de cuestionamientos obligó en varios momentos a la moderación a intervenir para reconducir el debate. El tono confrontacional refleja la alta polarización en la antesala de la segunda vuelta, donde ambos candidatos buscan consolidar apoyo en un escenario competitivo y sin ventajas claras.


