La Ruta Gastronómica de las Misiones de Chiquitos exalta la identidad camba a través de un viaje por los sabores ancestrales y la cultura viva del oriente boliviano.
Impulsada por el Centro de Promoción Agropecuaria (CEPAC), la ruta inició el 15 y se extenderá hasta el 26 de abril, consolidando un circuito de los mejores restaurantes de Santa Cruz y sus provincias.
En la capital cruceña, establecimientos de renombre como Sacha Huasca, Kao, El Aljibe, Tributo, La Barra, Gallo Francés, Manechi, La Suisse, Raffine, Tres Raíces, Hito, Palo Santo, La Terraza, Los Tajibos, Firenze, La Tranquera de Camino Real y la cocina de Cristian Mora, se unen a esta fiesta de identidad.
En las provincias se encuentran las paradas estratégicas en Nativo (Ascensión de Guarayos), El Buen Gusto (Concepción), el Bistró Chiquitano (San José de Chiquitos) y Biotermal (Aguas Calientes), permitiendo saborear menús exclusivos.
Memoria y sabor
Como un referente de esta ruta, el restaurante El Aljibe Comida Típica transformó la mesa cruceña. Este «resto-museo», ubicado en el casco viejo de la ciudad, preserva sabores de antaño, convirtiendo cada receta en un homenaje a la herencia del bosque seco y a la hospitalidad camba.
Bajo la premisa de una cocina “fácil, sencilla y conquistadora”, el establecimiento, dirigido por Javier Rivera desde 2009, ofrece un testimonio vivo de la esencia del pueblo cruceño.
“Mantenemos las puertas abiertas mostrando siempre la gastronomía con identidad camba”, destaca Rivera, quien asegura que platos como el pastel de gallina enamoran a quien lo prueba por primera vez.
El valor de El Aljibe trasciende el paladar ya que beneficia directamente a recolectores y productores de la Chiquitania y el Chaco al integrar frutos y semillas de temporada.
Rivera identificó las preferencias de sus comensales: mientras el cruceño prefiere la carne y se decanta por el keperí, el visitante nacional se inclina por el tradicional majao, y el extranjero —americano o europeo— queda maravillado al saborear el maní transformado en sopa.
Sin embargo El Aljibe ofrece otra delicia: la Sopa Tapada, un plato nacido de un error culinario. “Originalmente se llamaba Majao Tapado. Fue un error de cocción; la persona que lo preparaba le puso demasiado arroz o poca agua, dejando la olla tapada que se secó. El resultado fue un pastel con dos capas de arroz relleno de jigote de charque que es el mismo que se usa para las empanadas”, dice Rivera.
Además de la comida, el Aljibe ofrece una experiencia arquitectónica. Su nombre rinde homenaje al antiguo pozo de origen árabe, traído por los españoles, que recolectaba agua de lluvia en los patios de antaño y proveía a la familia.
Javier Rivera considera que actualmente el restaurante cumple una función similar: proveer alimento y cultura a la comunidad, adaptándose al «tamaño de la familia» de visitantes que llegan de todo el mundo.
“He llegado tan lejos como nunca imaginé, haciendo lo que a los cambas nos gusta más, recibir a la gente con hospitalidad y ofrecerles nuestro sabor con todo el cariño de nuestra casa” concluyó.


