La escasez de diésel golpea al sector productivo y al transporte en Bolivia en un momento clave del calendario agrícola, mientras Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) advierte una creciente presión en el sistema de abastecimiento por el incremento de la demanda.
La situación coincide con la cosecha de verano y el inicio de la zafra cañera, periodos que requieren altos volúmenes de combustible. Esta combinación ha generado fallas en la provisión, largas filas en surtidores y preocupación tanto en zonas productivas como en áreas urbanas.
De acuerdo con datos de YPFB, el consumo en Santa Cruz alcanzó niveles inusuales, con cerca de 2,79 millones de litros diarios, por encima del promedio habitual de 1,6 millones. La estatal atribuye este incremento a una mayor actividad del agro, impulsada por condiciones climáticas favorables que intensificaron el uso de maquinaria.
Además, la petrolera señaló que el alza en el precio internacional del diésel ha limitado la capacidad de provisión de actores privados, lo que ha derivado en una mayor carga sobre el sistema estatal y ha intensificado la presión en estaciones de servicio.
Desde el sector productivo, el gerente de Anapo, Jaime Hernández, alertó que la falta de combustible compromete tanto la cosecha de verano como el inicio de la campaña de invierno, en un escenario en el que se requiere asegurar el suministro para sostener ambas actividades.
El impacto se extiende a todas las zonas productivas, incluyendo el este cruceño, el Norte Integrado y la Chiquitanía, donde se reporta una reducción en las asignaciones desde la pasada semana.
En paralelo, la Asociación de Surtidores (Asosur) advirtió que las fallas en la llegada del diésel se registran desde el miércoles. Su gerente, Susy Dorado, explicó que existen volúmenes facturados que no han sido despachados desde plantas, lo que genera rezagos en la distribución.
Según el sector, la demanda habitual alcanza los 3,5 millones de litros diarios; sin embargo, en los últimos días las entregas han caído hasta cerca de 2 millones, agravando la escasez y provocando filas en diferentes surtidores del país.
El transporte también refleja el impacto. Dirigentes advierten que la falta de diésel ya se siente en provincias y no descartan medidas de presión, mientras a nivel nacional se anticipan posibles movilizaciones si no se atiende la situación estructural del abastecimiento.


