La polémica por un contrato millonario con Estados Unidos desata una ruptura en el Gobierno y presión desde el Congreso

Una fuerte crisis política estalló en Perú tras la compra de aviones de combate F-16, que derivó en la renuncia de dos ministros y en un pedido de destitución contra el presidente interino, José María Balcázar.

El conflicto surgió por versiones contradictorias dentro del propio Gobierno. Mientras Balcázar afirmó que dejaría la decisión final sobre la compra al próximo gobierno, el primer ministro, Luis Arroyo, aseguró que la adquisición ya se concretó y que el Estado cumplió con el contrato, valorado en 3.500 millones de dólares.

La falta de una postura clara provocó la salida del canciller Hugo de Zela y del ministro de Defensa Carlos Díaz, quienes renunciaron por desacuerdos con el manejo del tema.

La crisis escaló al Congreso, donde el legislador Ilich López anunció que impulsará una moción para destituir al mandatario, cuestionando la forma en que se manejó una decisión vinculada a la seguridad nacional.

A esto se suma la presión internacional. El embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro, advirtió posibles represalias si Perú no cumple el acuerdo, que —según versiones— habría sido firmado previamente.

Lo que comenzó como una decisión sobre compra de equipamiento militar terminó convirtiéndose en una crisis política de alto impacto, que ahora pone en duda la continuidad del presidente interino y la estabilidad del Gobierno peruano.