El Gobierno aseguró que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no será privatizada, sino que será “salvada de las ruinas” mediante un proceso de reestructuración orientado a recuperar su rol estratégico en el sector hidrocarburífero.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, afirmó que la estatal enfrenta problemas estructurales como una sobredimensionada planilla con más de 8.500 empleados, burocracia ineficiente y presuntas redes de corrupción.
“Esta administración no pretende privatizar, sino reconstruir el sector con responsabilidad, para devolverle a Bolivia estabilidad y futuro”, sostuvo, en medio de cuestionamientos por la escasez de diésel y la calidad de la gasolina.
Cruce político por YPFB
El debate se intensificó tras declaraciones del expresidente Evo Morales, quien denunció una supuesta intención de privatizar la empresa mediante una “campaña de desprestigio”.
El presidente Rodrigo Paz rechazó esas acusaciones y responsabilizó a anteriores gestiones por el deterioro del sector.
“Bajo la promesa de nacionalización, nos dejaron sin gas y sin futuro hidrocarburífero”, señaló, aludiendo también al gobierno de Luis Arce.
Caída de producción y mayor dependencia
Según el diagnóstico oficial, Bolivia pasó de producir cerca de 50 millones de metros cúbicos diarios de gas en 2005 a alrededor de 30 millones en la actualidad, acompañado de una reducción de reservas por falta de exploración.
Lupo cuestionó que la empresa haya priorizado la comercialización en lugar de la exploración y explotación, lo que según afirmó incrementó la dependencia de combustibles importados.
Datos oficiales indican que el país importa más del 90% del diésel y más del 50% de la gasolina, reflejando la caída en la producción nacional de hidrocarburos.
El Gobierno plantea encarar una transformación estructural para revertir esta situación y recuperar la soberanía energética del país.


