Un total de 15 cisternas y 5 camiones de GLP permanecen retenidos en las rutas de acceso a Caranavi debido a los bloqueos instalados por sectores movilizados, que exigen precisamente el abastecimiento de combustible en la región.
La situación genera una contradicción evidente: mientras se reclama la falta de carburantes, las medidas de presión están impidiendo el ingreso del mismo suministro destinado a aliviar la escasez.
Según reportes, el conflicto también responde a tensiones entre choferes y sectores interculturales, lo que agrava el escenario y dificulta la coordinación para permitir el paso de los vehículos.
Incluso se dispuso un laboratorio móvil para verificar la calidad del combustible antes de su descarga en estaciones de servicio, en respuesta a las denuncias por gasolina en mal estado. Sin embargo, este mecanismo tampoco ha podido operar debido a los bloqueos.
El hecho refleja el nivel de complejidad del conflicto, donde las demandas por abastecimiento chocan con las propias medidas de presión que obstaculizan la llegada del producto.


