Donald Trump anunció que Estados Unidos pausará el “Project Freedom”, una iniciativa destinada a escoltar buques comerciales en el estratégico Estrecho de Ormuz, con el objetivo de evaluar la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Irán en medio de la tensión regional.

La decisión se produce en un momento clave, marcado por movimientos diplomáticos relevantes. El canciller iraní Abás Araqchí se encuentra en Beijing para reunirse con su homólogo chino, Wang Yi, en el primer encuentro cara a cara entre ministros de ambos países desde el inicio del conflicto. China, como principal comprador de petróleo iraní, ha intensificado la presión internacional para lograr un alto el fuego y estabilizar la región.

En paralelo, el impacto económico ya es visible. La demanda global de petróleo está cayendo a un ritmo inusualmente acelerado, comparable solo con periodos críticos como la COVID-19, debido a que empresas y consumidores están reduciendo su consumo ante la incertidumbre y el encarecimiento energético.

Este escenario refleja cómo el conflicto no solo tiene implicaciones geopolíticas, sino también efectos directos en los mercados energéticos y la economía global, especialmente en rutas clave como Ormuz, por donde transita una parte significativa del comercio mundial de crudo.