Los ingresos atribuidos al dirigente de la COB contrastan con la realidad de millones de trabajadores que sobreviven en la informalidad y con salarios por debajo del mínimo nacional.
Mientras la Central Obrera Boliviana (COB) mantiene su presión por incrementos salariales, los ingresos del secretario ejecutivo Mario Argollo abrieron una fuerte polémica por la enorme diferencia frente a la situación económica de gran parte de la población trabajadora del país.
Según declaró el ministro de Trabajo, Édgar Morales, Argollo percibe alrededor de Bs 27.000 mensuales, tomando en cuenta salario básico, bonos y antigüedad. Sin embargo, otras versiones difundidas en medios nacionales señalan montos que oscilan entre Bs 33.000 y Bs 47.000. El dirigente sindical rechazó las cifras más elevadas y presentó boletas de pago para defenderse.
La controversia surge en un contexto donde Bolivia mantiene una de las tasas más altas de informalidad laboral en la región. Datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúan la informalidad entre el 82% y 86% de la población ocupada durante 2025.
En la práctica, esto significa que millones de bolivianos trabajan sin estabilidad, sin seguro social y con ingresos variables, principalmente en actividades como comercio ambulante, transporte, agricultura, construcción y pequeños emprendimientos familiares.
Aunque el Salario Mínimo Nacional 2026 fue fijado en Bs 3.300, gran parte de los trabajadores informales obtiene ingresos inferiores a esa cifra. Diferentes análisis económicos estiman que muchos trabajadores perciben entre Bs 1.500 y Bs 2.500 mensuales, especialmente en sectores rurales o de baja productividad.
A esto se suma que el salario medio nominal del sector privado —según los últimos datos detallados disponibles— se ubica aproximadamente entre Bs 5.000 y Bs 7.600, incluyendo bonos y beneficios laborales, aunque ese promedio corresponde principalmente al empleo formal, que representa una minoría dentro del mercado laboral boliviano.
Tomando en cuenta la alta informalidad y los bajos ingresos predominantes, distintos análisis económicos sitúan el ingreso laboral promedio real de gran parte de la población ocupada entre Bs 2.500 y Bs 3.500 mensuales.
Bajo ese escenario, un ingreso de Bs 27.000 equivale aproximadamente a entre 8 y 11 meses de ingresos de un trabajador promedio. Si se consideran las cifras más altas que circularon públicamente, la diferencia supera incluso el equivalente a más de un año de trabajo para muchos bolivianos.
La discusión creció en medio de las demandas salariales impulsadas por la COB y reabrió cuestionamientos sobre la representatividad de algunos dirigentes sindicales frente a una realidad marcada por precariedad laboral, subempleo y bajos ingresos para la mayoría de la población.

