La Policía Boliviana dejará de definir los cambios de destino de sus efectivos mediante decisiones discrecionales de los mandos policiales. Con apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la institución trabaja en un sistema digital que asignará los destinos según criterios de antigüedad, capacidad e idoneidad.
El comandante general de la Policía, Mirko Sokol, informó que la medida forma parte de las políticas de lucha contra la corrupción interna y aseguró que ya se frenaron los cobros irregulares por traslados dentro de la institución.
“Estamos a puertas de entregar una normativa actualizada a través de la cual los destinos ya no dependerán de los mandos. Todo se gestionará mediante un sistema en cuyo desarrollo nos está colaborando la UNODC”, afirmó la autoridad en entrevista con Bolivisión.
Según explicó, el nuevo mecanismo permitirá que cada efectivo policial sea destinado a un cargo de acuerdo con su formación, experiencia y antigüedad, evitando el contacto directo con jefes policiales para gestionar cambios o permanencias.
Normativa vigente
Actualmente, los cambios de destino están regulados por la Ley Orgánica de la Policía Boliviana. El artículo 89 establece que los destinos del personal deben responder a las necesidades del servicio y a lo dispuesto en la ley y los reglamentos institucionales.
Asimismo, el artículo 90 señala que las autoridades gubernamentales y policiales deben garantizar que los destinos sean compatibles con la jerarquía y especialidad de cada efectivo, dentro de una estructura de mando vertical.
Denuncias de corrupción
La iniciativa surge en medio de cuestionamientos históricos sobre presuntos cobros irregulares para acceder a unidades consideradas estratégicas o con mayor “movimiento económico”, como Tránsito, además de pagos para evitar traslados a otras regiones.
Sokol remarcó que el nuevo sistema apunta precisamente a cerrar esos espacios de corrupción y transparentar los procesos internos de designación de destinos dentro de la Policía.

