El aumento de los costos de producción, la escasez de dólares y más de una década de regulación estatal golpean con fuerza al sector lechero boliviano. Productores advierten que la actividad dejó de ser rentable y que cientos de cabañas cerraron en los últimos años, provocando una fuerte caída en la producción nacional.

La historia de la familia Mercado refleja la crisis que atraviesa el rubro. Con más de 60 años dedicados a la producción de leche en Santa Cruz, Álvaro Mercado Salas y su padre enfrentan hoy la posibilidad de cerrar definitivamente su cabaña familiar.

Hace apenas dos años ordeñaban cerca de 150 vacas y producían unos 2.000 litros diarios. Actualmente mantienen alrededor de 50 animales y su producción cayó a 600 litros por día, una reducción cercana al 70%.

“Estamos quebrados”

Álvaro Mercado Justiniano explica que el incremento de los insumos volvió inviable sostener el mismo nivel de producción. La bolsa de alimento balanceado pasó de Bs 100 a Bs 192, mientras que también subieron los costos veterinarios, el transporte y los salarios.

“Ahora todo lo que se produce es para pagar los insumos y alimentos”, lamenta el productor.

Según afirma, el litro de leche se vende a poco más de Bs 5,2, incluyendo bonos, mientras que los costos reales continúan aumentando. En el caso de la carne, denuncia que el productor recibe cerca de Bs 31 por kilo de ganado, aunque en los mercados el precio supera los Bs 60.

Su padre, Álvaro Mercado, resume la situación con dureza: “El sector lechero está quebrado. Mientras más producía, más perdía”.

Años de regulación y caída de la producción

De acuerdo con datos de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), desde 2013 al menos 228 productores dejaron la actividad debido al aumento de costos y la baja rentabilidad.

Los productores atribuyen gran parte del deterioro a la banda de precios aplicada durante años por el Estado, que regulaba el valor de la leche y, según el sector, impedía cubrir los costos de producción.

La consecuencia fue una reducción de entre 30% y 40% en la producción, situación que ahora repercute en menor oferta y precios más altos para los consumidores.

En Santa Cruz, uno de cada cuatro productores abandonó el rubro y la cantidad de vacas en ordeño cayó de 35.000 a 22.000.

La producción formal también se redujo significativamente: pasó de un pico de 320.000 litros diarios a apenas 225.000 litros por día.

Productores venden vacas para sobrevivir

La falta de liquidez obligó a muchos productores a vender animales productivos e incluso enviarlos al matadero para cubrir gastos operativos.

“Las hemos matado”, reconoce Mercado al referirse al hato ganadero vendido para pagar salarios y sostener la actividad.

Criar una vaca lechera implica años de inversión. Una ternera puede tardar cerca de tres años en convertirse en productora y su crianza demanda hasta Bs 14.000, recursos difíciles de recuperar en medio de la crisis actual.

Además, el sector enfrenta el impacto de la escasez de dólares, que elevó hasta en 200% el costo de medicamentos veterinarios importados.

Gobierno lanza programa “Mi Bolivia Lechera”

Ante la situación, el Gobierno presentó el programa “Mi Bolivia Lechera”, una estrategia estatal destinada a reactivar el sector, incrementar el consumo interno y reducir costos de producción.

El director ejecutivo de Pro Bolivia, Jorge Mauricio Hurtado, informó que el fondo tendrá vigencia de 10 años y buscará elevar el consumo per cápita de leche de 69 litros a cerca de 100 litros.

La iniciativa contempla apoyo en alimentación del ganado, transporte, centros de acopio, industrialización y comercialización.

Hurtado reconoció que actualmente producir un litro de leche cuesta entre Bs 6 y Bs 7, dependiendo de la región y del acceso a alimento para el ganado.

También señaló que una de las primeras medidas adoptadas fue eliminar la banda de precios, a la que calificó como “una camisa de fuerza para los productores”.

El nuevo fondo será financiado con recursos remanentes del antiguo Fondo Pro Leche —que dejó cerca de Bs 79 millones disponibles— y mediante aportes aplicados a bebidas alcohólicas importadas.

Crisis también golpea a Cochabamba

En Cochabamba, el expresidente de la Federación de Productores Lecheros, Juan Carlos Alegre, alertó que la crisis provocó la salida de alrededor de 2.000 lecheros.

Actualmente quedan menos de 3.000 productores activos, debido a que la actividad dejó de ser sostenible económicamente.

Mientras tanto, productores como la familia Mercado continúan resistiendo con menos animales, menor producción y crecientes dificultades financieras, a la espera de que las nuevas medidas permitan evitar un futuro desabastecimiento de leche en el país.