La estatal logró distribuir gasolina y GLP luego de varios días de restricciones por bloqueos en rutas estratégicas.
El desbloqueo parcial registrado durante la madrugada de este sábado permitió a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos reanudar parcialmente la salida de combustibles desde la planta de Senkata, en la ciudad de El Alto, en medio de un escenario todavía marcado por conflictos sociales y bloqueos carreteros.
De acuerdo con el reporte oficial de la estatal petrolera, durante la jornada se despacharon 602.000 litros de Gasolina Especial y 18.326 garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP).
La empresa informó además que alrededor de 41 camiones cisterna lograron abandonar la planta transportando combustible destinado a distintos mercados del país.
Según la Gerencia de Comercialización de YPFB, desde el pasado 7 de mayo no había sido posible mantener el ingreso regular de cisternas con combustibles importados, tanto gasolina como diésel, debido a los bloqueos instalados en rutas y accesos estratégicos.
La estatal expresó también preocupación por la presencia de fogatas y puntos de bloqueo en inmediaciones de las esferas de almacenamiento de GLP de la planta Senkata.
“Estas acciones constituyen un acto de extrema irresponsabilidad que genera un riesgo inminente de catástrofe y amenaza directamente la vida de miles de familias”, advirtió YPFB mediante un comunicado oficial.
La empresa señaló que este tipo de acciones representa un riesgo para la seguridad industrial y para los habitantes del Distrito 8 de El Alto, sector cercano a las instalaciones.
Asimismo, alertó que la continuidad de los bloqueos afecta los despachos regulares de carburantes y dificulta el tránsito de vehículos de emergencia como ambulancias, unidades de bomberos y brigadas de rescate.
YPFB exhortó a los sectores movilizados a retirar las fogatas y respetar los perímetros de seguridad establecidos alrededor de las instalaciones estratégicas.
En las últimas semanas, el país enfrentó problemas recurrentes en el abastecimiento de combustibles debido a conflictos sociales, interrupciones en carreteras y dificultades logísticas vinculadas a la importación y distribución de carburantes.
La situación provocó largas filas en estaciones de servicio de distintas ciudades, además de preocupación en sectores productivos, del transporte y en la población.
La planta de Senkata es considerada uno de los principales centros de almacenamiento y distribución de combustibles del occidente boliviano, desde donde se abastece principalmente a las ciudades de La Paz y El Alto, además de otras regiones del país.

