Las protestas y cortes de ruta afectan el abastecimiento, el transporte y las actividades económicas en distintos sectores del país.
Las movilizaciones y bloqueos que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz continúan generando efectos económicos y sociales en varias regiones del país, especialmente en La Paz y El Alto, donde pequeños comerciantes, transportistas y productores denuncian que no pueden trabajar con normalidad.
Decenas de gremiales marcharon este martes por el centro paceño portando banderas blancas y pancartas con mensajes como “Queremos trabajar” y “Soluciones para La Paz”. Entre los movilizados había varias mujeres aimaras que recorrieron calles cercanas a la plaza Murillo, resguardada por efectivos policiales.
La dirigente gremial Miriam Hernández afirmó que varios negocios cerraron debido a las movilizaciones, el desabastecimiento y el incremento de precios de productos básicos. “La gente humilde está cansada”, expresó.
En paralelo, sindicatos de transportistas realizaron protestas y bloqueos urbanos por la falta de combustible, situación agravada por los cortes de ruta que impiden el traslado de carburantes hacia las estaciones de servicio.
Algunos sectores del transporte incluso advirtieron con sumarse a las protestas contra el Gobierno si no se agilizan las compensaciones por daños atribuidos a la gasolina de mala calidad distribuida meses atrás.
La crisis también afecta a Cochabamba, donde productores lecheros se vieron obligados a comercializar su producción en plazas y mercados locales ante la imposibilidad de trasladarla a otros departamentos por los bloqueos.
El representante del sector, Jhasmani Medrano, explicó que la leche no puede almacenarse por largos periodos y debe venderse el mismo día. Además, señaló que más de 300 camiones con alimento para ganado permanecen varados en carreteras.
Los bloqueos, que comenzaron hace más de tres semanas en La Paz, se extendieron también a Oruro, Potosí, Santa Cruz de la Sierra y Sucre.
Las medidas de presión afectan además el abastecimiento de alimentos, combustibles e insumos médicos, mientras miles de vehículos permanecen detenidos en rutas nacionales e internacionales que conectan con puertos de Chile y Perú.

