La operación “Furia Épica”, que dejó sin vida al líder iraní Ali Jamenei, reconfigura el tablero geopolítico y activa respaldos militares y diplomáticos en Medio Oriente
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán escaló en los últimos días tras la ofensiva militar estadounidense denominada “Furia Épica”, que culminó con la muerte del ayatola Ali Jamenei el pasado 28 de febrero. La operación desencadenó una reacción en cadena: países y actores regionales han tomado postura, algunos con respaldo militar directo y otros con apoyo logístico o diplomático.
Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, desplegó portaaviones y ejecutó ataques con misiles con el objetivo declarado de desmantelar el régimen iraní, neutralizar su infraestructura de misiles y frenar el desarrollo de capacidades nucleares que Washington considera una amenaza estratégica.
Por su parte, Israel, principal aliado estadounidense en la región, participa activamente con bombardeos aéreos contra instalaciones militares iraníes, en el marco de una confrontación que arrastra años de tensiones.
¿Quiénes respaldan a Irán?
En el eje de apoyo a Teherán figuran aliados históricos y actores armados con influencia regional:
Siria: Socio estratégico de Irán desde hace décadas. Su territorio funciona como corredor logístico y ha sido blanco frecuente de ataques israelíes.
Líbano: Aunque el Estado intenta mantener distancia, el grupo Hezbolá —respaldado por Irán— mantiene enfrentamientos en la frontera sur con Israel.
Yemen: Los hutíes han retomado ataques en el Mar Rojo y lanzado misiles de largo alcance hacia territorio israelí.
Irak: Milicias proiraníes de las Fuerzas de Movilización Popular han atacado bases estadounidenses, mientras el gobierno iraquí intenta evitar una escalada mayor.
Estos aliados han permitido el uso de su territorio para operaciones o han ejecutado acciones de represalia contra objetivos vinculados a Estados Unidos e Israel.
¿Quiénes apoyan a Estados Unidos e Israel?
En el bloque contrario se encuentran países que albergan bases militares estadounidenses o brindan respaldo logístico:
Reino Unido: Autorizó el uso de bases en Chipre para operaciones estadounidenses. Instalaciones británicas han sido blanco de ataques con drones.
Catar, Baréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos: Albergan importantes bases militares de EE.UU. y han sido señalados como objetivos de represalias iraníes.
Jordania: Intercepta proyectiles en su espacio aéreo y mantiene presencia militar estadounidense.
Arabia Saudita: Rival histórico de Irán, mantiene cautela estratégica para proteger su infraestructura petrolera, aunque sus instalaciones con presencia estadounidense también figuran como posibles blancos.
Rusia y China: apoyo diplomático
Tanto Rusia como China han condenado la ofensiva estadounidense e israelí, calificándola de “agresión ilegal”. Aunque no han intervenido militarmente, brindan respaldo diplomático a Irán en foros como la Organización de las Naciones Unidas.
La escalada redefine el equilibrio regional y eleva el riesgo de una confrontación de mayor alcance, en un escenario donde las alianzas estratégicas y la presencia de bases militares convierten a varios países en actores indirectos —o potenciales blancos— del conflicto.


