El gobierno de Rodrigo Paz acordó con Brasil reactivar el corredor bioceánico central, con el objetivo de posicionar a Bolivia como un eje logístico clave entre el Atlántico y el Pacífico.

La reactivación del proyecto retoma la iniciativa planteada en 2016 entre Bolivia y Perú, cuando se firmó un memorando de entendimiento para la construcción del tren bioceánico central. Ahora, el enfoque apunta a consolidar una red multimodal que incluya transporte ferroviario, carretero y fluvial.

El ministro de Planificación, Fernando Romero, explicó que el proyecto busca atravesar el territorio nacional y articular distintas regiones estratégicas. Sin embargo, señaló que retrasos internos permitieron que Brasil avance con corredores alternativos en el norte y el sur, dejando a Bolivia rezagada en la integración regional.

La propuesta actual contempla conectar Corumbá con Puerto Suárez y Santa Cruz, para luego extender la ruta hacia Tarija, Cochabamba, el Chapare, y finalmente La Paz y El Alto, integrando el país de este a oeste.

El objetivo es que Bolivia funcione como un “nodo logístico de clase mundial”, facilitando que la producción brasileña llegue a puertos del Pacífico en Chile y Perú a través de su territorio.

Según estimaciones realizadas en 2016 durante un gabinete binacional en Sucre, el costo del corredor en territorio boliviano alcanzaría los 7.000 millones de dólares, y 10.000 millones en todo el proyecto. Además, se proyecta una capacidad de transporte de más de seis millones de pasajeros y cerca de 9,9 millones de toneladas de carga al año.

En cuanto a la integración de Chuquisaca, el proyecto requiere completar tramos clave como la conexión Sucre Vallegrande y Vallegrande Santa Cruz, además de modernizar las vías hacia los puertos de Mejillones y Antofagasta.

El relanzamiento del corredor bioceánico se perfila como una de las principales apuestas estratégicas del Gobierno para impulsar la integración regional y dinamizar la economía nacional mediante infraestructura y comercio internacional.