La tragedia diaria bajo tierra. Al menos 35 trabajadores mineros perdieron la vida en el subsuelo durante los primeros 50 días del presente año, con un promedio de 0,7 muertes por día, es decir, casi un minero fallecido cada 36 horas en actividades extractivas.

Del total de víctimas, cuatro eran mujeres y 31 varones, según datos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc). La mayoría de los fallecidos son jóvenes entre 15 y 27 años, muchos de ellos sin experiencia previa, empujados a ingresar a los socavones como única alternativa económica.

La situación es aún más grave porque menores de edad son captados por sus propios padres, tíos u otros familiares, quienes los introducen en la actividad minera con el objetivo de obtener ingresos, exponiéndolos a condiciones extremas y letales.

Las investigaciones policiales señalan que la mayoría de los decesos está vinculada a fallas estructurales y técnicas, principalmente en los winches, equipos esenciales para el ascenso y descenso en interior mina. 

A ello se suman la caída de planchones, derrumbes y la inhalación de gases tóxicos, conocidos en el argot minero como “el bochorno”.

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