En entrevista con el Grupo EL DEBER, el presidente ejecutivo de CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Sergio Díaz-Granados, detalló la estrategia 2026-2030 para Bolivia y afirmó que el financiamiento comprometido podría generar entre 100.000 y 150.000 empleos en los próximos cinco años, además de sumar un punto porcentual al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Durante su visita oficial al país, el titular del organismo multilateral ratificó un piso de 3.100 millones de dólares en financiamiento hasta 2030, monto anunciado en noviembre pasado. Según explicó, en apenas cuatro meses ya se ha comprometido el 30% de esos recursos.

“El impacto puede ser muy significativo si el país avanza en reformas y logra una adecuada coordinación institucional”, sostuvo Díaz-Granados, quien subrayó que más allá del volumen de recursos, lo central es la señal de confianza que se envía a los mercados.

Cuatro ejes estratégicos

La estrategia país presentada en La Paz se apoya en cuatro pilares:

  1. Integración e infraestructura, con énfasis en conectividad vial, ferroviaria y aeroportuaria para facilitar la salida a puertos y la integración del mercado interno.
  2. Desarrollo social, especialmente en educación y salud. En este marco, se firmó el primer contrato educativo por cerca de 50 millones de dólares, enfocado en mejorar la calidad docente.
  3. Fortalecimiento del sector privado, al que se destinará al menos el 20% de los recursos, mediante créditos directos, garantías e instrumentos financieros adaptados al tamaño de los proyectos.
  4. Sostenibilidad, con prioridad en energía y agua.

En materia energética, se suscribió el contrato para la planta solar de Chichas, en Potosí, que será la más grande del país con 120 megavatios de capacidad y beneficiará a 318.000 personas. También se firmó el proyecto de la planta de tratamiento de aguas residuales en Cabeza de Toro, destinada a mejorar la calidad del agua en Tarija y ampliar su potencial productivo.

Turismo como motor de divisas

Díaz-Granados destacó el potencial del turismo boliviano como generador de empleo y divisas, señalando que destinos como el Salar de Uyuni pueden posicionarse a nivel mundial. Recordó que en su país, Colombia, los ingresos por turismo crecieron de 350 millones de dólares en 2000 a 7.500 millones el año pasado, superando incluso a sectores tradicionales como el carbón y el petróleo.

A su juicio, mayores ingresos por turismo contribuirían a estabilizar la macroeconomía boliviana al fortalecer el flujo de divisas y reducir presiones externas.

Reformas y confianza

El ejecutivo sostuvo que el acceso a mayores recursos dependerá del avance en reformas estructurales y de la capacidad de ejecución del Estado en sus distintos niveles. “Los mercados miran estabilidad, previsibilidad y capacidad de ejecución. Cuando un país demuestra que puede coordinar y cumplir, mejora la confianza y baja el costo del financiamiento”, afirmó.

Asimismo, resaltó el papel central del sector privado en la generación de empleo y en la dinamización de la economía, señalando que la articulación entre Estado, empresa y banca de desarrollo puede crear un “círculo virtuoso” de crecimiento.

Meta a cinco años

De cara al próximo quinquenio, Díaz-Granados aseguró que el éxito de la estrategia se medirá en cifras concretas: mayor crecimiento, reducción de pobreza y más oportunidades laborales para mujeres y jóvenes.

“Podemos generar fácilmente entre 100 y 150 mil empleos en los próximos cinco años. Crecimiento es menos pobreza, menos desigualdad y más oportunidades reales para la gente”, concluyó.