La Policía Boliviana confirmó que la captura del narcotraficante Sebastián Marset se logró gracias a una fuente humana y un operativo de inteligencia que lo sorprendió mientras dormía en Santa Cruz de la Sierra.
El comandante general de la Policía, Mirko Sokol, reveló que la detención fue resultado de un trabajo de inteligencia “exquisito y profesional”, basado en información proporcionada por un informante, descartando que haya sido producto de errores del propio Marset.
Según la autoridad, el operativo se ejecutó la madrugada del 13 de marzo, cuando efectivos policiales irrumpieron en el domicilio del narcotraficante y lo capturaron sin resistencia mientras dormía. La intervención también permitió neutralizar a sus guardaespaldas en viviendas cercanas.
Durante la inspección del inmueble, se descubrió un pasadizo que conectaba la casa principal con otra vivienda en la parte posterior, lo que evidencia el nivel de seguridad con el que operaba la organización criminal.
Sokol también admitió que en los días previos existieron dudas sobre la filtración de información, lo que llevó a considerar la suspensión del operativo en varias ocasiones.
Tras la captura, Marset fue expulsado a Estados Unidos, donde enfrenta cargos vinculados al narcotráfico y lavado de dinero.
En paralelo, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) y la Fiscalía allanaron propiedades del narcotraficante en zonas como Urubó, donde encontraron residencias de alto lujo con sistemas de seguridad avanzados.
El caso también abrió cuestionamientos sobre el destino de los bienes incautados tras su fuga en 2023, cuando se reportó el decomiso de decenas de inmuebles, vehículos y millones de dólares.
Por su parte, la defensa del uruguayo denunció irregularidades en la captura y posterior expulsión, señalando vulneraciones al debido proceso. El abogado Santiago Moratorio afirmó que se trató de una “expulsión exprés” sin garantías legales.
Mientras tanto, familiares y presuntos colaboradores de Marset, incluida su hermana Tatiana Marset Alba, permanecen con detención preventiva en el penal de Palmasola, bajo estrictas medidas de seguridad, acusados de formar parte de una red criminal transnacional.
El caso continúa en desarrollo y se perfila como uno de los golpes más relevantes contra el narcotráfico en la región en los últimos años.


