La ciudad de La Paz vive su segundo día de bloqueo y aislamiento debido al paro indefinido del transporte público, mientras los choferes condicionan el diálogo con el Gobierno a la presencia de una comisión con poder de decisión.
Desde tempranas horas, vehículos del transporte sindicalizado permanecen apostados en distintos puntos estratégicos, cortando vías principales y conexiones con El Alto, lo que ha paralizado gran parte de la movilidad urbana e interdepartamental.
La dirigencia del sector anunció que está dispuesta a asistir a una reunión este jueves a las 11:00, pero exige que en ella participe una comisión presidencial o el propio mandatario, descartando dialogar con autoridades como el ministro de Hidrocarburos, cuya renuncia también demandan.
La medida de presión, que inicialmente fue convocada por 24 horas, se convirtió en indefinida ante la falta de respuesta del Gobierno. Como consecuencia, el departamento quedó prácticamente aislado, con suspensión de viajes interdepartamentales.
Mientras tanto, la población enfrenta nuevamente largas caminatas para llegar a sus fuentes laborales, además de extensas filas en el sistema de transporte por cable, que se ha convertido en la principal alternativa de movilidad.
En el ámbito educativo, la Dirección Departamental dispuso clases virtuales en todos los niveles, debido a las dificultades de traslado para estudiantes y docentes.
Los choferes exigen el resarcimiento por los daños causados a sus vehículos por la presunta venta de combustible de mala calidad, además de garantías sobre la provisión de gasolina en condiciones óptimas.
Por su parte, desde el Gobierno se informó que ya se realizaron pagos compensatorios a miles de afectados, aunque el sector movilizado sostiene que la solución es insuficiente y mantiene su medida de presión.


