A diciembre de 2025, la deuda interna del Tesoro General de la Nación (TGN) alcanzó más de Bs 231.419 millones, equivalente a $us 33.250, según el tipo de cambio oficial. La cifra duplicó a la deuda externa, que cerró el año con $us 13.028 millones. El mayor financiador fue el Banco Central de Bolivia (BCB), según la información oficial disponible en la página web del Ministerio de Economía.

De acuerdo con el economista Fernando Romero, el peso de la deuda interna se ha convertido en el principal factor de riesgo fiscal del país. “Es una cifra que es 2,3 veces mayor que la deuda externa. La deuda interna del Tesoro General de la Nación, TGN, tanto con el sector público y privado, asciende hasta finales de 2025 a $us 33.250 millones, una cifra muy grande que si le sumas la deuda externa estaríamos bordeando el 90% del Producto Interno Bruto y esto tiene un riesgo de sostenibilidad fiscal,”, advirtió.

Romero explicó que, mientras la deuda externa implica pagos de capital e intereses en divisas, la deuda interna ha sido financiada en gran parte mediante emisión monetaria, que hasta enero de este año habría superado los Bs 102.000 millones. “La deuda externa te consume capital e intereses y además puedes destinar también más recursos de los que deberías invertir en salud, educación, infraestructura”, señaló.

La “caja chica” del Estado

La información oficial muestra que del total de la deuda interna, Bs 153.998 millones corresponden a obligaciones del TGN con el sector público, principalmente con el BCB. Este financiamiento se canalizó, en su mayoría, a través de bonos del Tesoro no negociables y créditos de emergencia, un esquema de financiamiento directo desde el ente emisor.

“El Banco Central de Bolivia es el principal financiador, sigue siendo la caja chica, y de hecho el crédito neto del Banco Central de Bolivia al sector público no financiero, hasta finalizar el mes de enero, esta gestión está bordeando casi los Bs 160.000 millones”, apuntó Romero.

En la misma línea, el economista Germán Molina explicó que, ante la falta de aprobación de créditos externos en la Asamblea Legislativa, el Ejecutivo recurrió al financiamiento del BCB para cubrir gasto corriente, y remarcó que esta dinámica continúo en los meses del actual Gobierno.

“En las diversas presentaciones del ministro de Economía y del presidente señalaba que no va a ser cajero el Banco Central, pero aquí las cifras y lo que está en los estados de deuda interna, lamentablemente ha tenido que continuar siendo cajero los últimos dos meses, desde noviembre y diciembre, que estaba en funciones el presidente Paz y su gabinete”, subrayó.

Molina explicó que el aumento de la deuda interna se aceleró hacia el cierre de 2025, en los meses de noviembre y diciembre, debido a que el BCB otorgó recursos adicionales al Tesoro para cubrir obligaciones como sueldos y aguinaldos.

Impacto

Ambos economistas coincidieron en que el elevado nivel de endeudamiento reduce el margen de maniobra del Estado. “No estamos en default, pero estamos caminando sobre la cornisa”, advirtió Romero.

Además, el experto advirtió que el elevado nivel de endeudamiento incrementa la vulnerabilidad macroeconómica, especialmente en un contexto de reservas internacionales líquidas bajas. Según su análisis, esta situación expone al país a mayores riesgos ante choques externos y presiona el equilibrio cambiario, limitando la capacidad del Estado para responder a escenarios adversos.

Por su parte, Molina enfatiza que el impacto de la deuda interna se manifiesta de forma directa en la economía cotidiana. Señala que el uso intensivo de crédito del Banco Central para financiar el gasto público derivó en mayor emisión monetaria, lo que contribuyó al aumento de la inflación y a la pérdida del poder adquisitivo de los hogares.

Molina agrega que este proceso inflacionario generó distorsiones en el consumo, en el sistema financiero y en el mercado cambiario, impulsando la sustitución del boliviano por el dólar y encareciendo bienes y servicios básicos. A su juicio, el endeudamiento interno financiado con emisión no solo afecta las cuentas fiscales, sino que también tiene consecuencias sociales y productivas, al reducir la capacidad de gasto de las familias y afectar la actividad económica.

Deuda con el sector privado

A la par del financiamiento del BCB, la deuda interna del Tesoro con el sector privado asciende a Bs 77.422 millones. Este monto se explica casi en su totalidad por la colocación de títulos públicos en el mercado financiero mediante subastas, que suman Bs 72.322 millones, además de Bs 5.100 millones en obligaciones con fondos institucionales.

El desglose muestra que cerca del 93% de la deuda con privados está concentrada en el mercado financiero, principalmente en Bonos del Tesoro de mediano y largo plazo, adquiridos por bancos, inversionistas institucionales y la Gestora Pública.

EL DEBER