La propuesta de redistribuir el 50% de los recursos estatales a gobernaciones y alcaldías se instaló con fuerza en el debate rumbo a las elecciones del 22 de marzo. El alcalde de Cochabamba y candidato a la reelección, Manfred Reyes Villa, exigió que la medida se aplique después de los comicios, al considerarla clave para impulsar el desarrollo local.

Desde La Paz, Reyes Villa sostuvo que el 50/50 permitiría elevar el índice de desarrollo humano a través de mayores recursos para los gobiernos municipales, a los que definió como las instancias más cercanas a la población. Afirmó que el compromiso debe cumplirse para que las nuevas autoridades cuenten con respaldo financiero efectivo.

En Santa Cruz, el tema también se convirtió en eje de campaña. El candidato a la Gobernación, Juan Pablo Velasco, desafió al gobernador y candidato Luis Fernando Camacho a impulsar un pacto legislativo que viabilice la redistribución. Camacho no respondió públicamente al reto.

La propuesta fue planteada inicialmente por el presidente Rodrigo Paz, quien comprometió avanzar hacia una profundización de las autonomías mediante esta nueva distribución de recursos. Sin embargo, hasta ahora no se hicieron públicos avances concretos.

Desde el Ejecutivo, la viceministra de Autonomías, Andrea Barrientos, advirtió que el 50/50 no puede limitarse a la transferencia de dinero, sino que debe implicar corresponsabilidad en la gestión. Sus declaraciones generaron rechazo en sectores cívicos cruceños, que la declararon “persona no grata”.

Con posiciones enfrentadas y sin consensos visibles, el 50/50 se perfila como uno de los temas más sensibles de la recta final hacia las subnacionales.