Ph. D. Julio G. Alvarado A.

Doctor en Relaciones Internacionales

El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump convocó a la cumbre “Escudo de las Américas” para el día 7 de marzo de 2026, en Miami, Florida. Allá se reunirá con los presidentes de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Trinidad and Tobago y el presidente electo de Chile, José Antonio Kast

El objetivo de esta cumbre presidencial es concretizar una alianza hemisférica en el marco de la renovada Doctrina Monroe, denominada “Doctrina Donroe”, enfocada principalmente a fomentar la libertad, la seguridad y la prosperidad de la región. Los temas específicos a tratar son:

  1. Restringir la influencia de potencias extranjeras adversas a los Estados Unidos en el Hemisferio, principalmente China, Rusia e Irán.
  2. La lucha contra el narcoterrorismo.
  3. Detener los flujos migratorios ilegales.
  4. Acceso a recursos naturales, como los hidrocarburos, el litio, tierras raras, entre otros, para que no sean aprovechados por esas potencias.

Esta cumbre es un gran desafío para Rodrigo Paz Pereira, ya que será la primera vez que se reúna personalmente con Donald Trump, en el marco de la implementación de la “Doctrina Donroe” en América Latina y El Caribe. En este contexto, esperamos que el presidente lea claramente la Realpolitik actual y esté llevando planteamientos claros y concretos al respecto, basados en los intereses nacionales de una política exterior de Estado.

  1. No basta haber abandonado el “Grupo de La Haya”[1], un bloque de países pro Palestina y anti Israel, sino:
    1. Denunciar todos los tratados firmados con Irán, empezando por el militar;
    1. Informar sobre la supuesta entrega de pasaportes bolivianos a 700 militantes iraníes de grupos terroristas, sobre la cantidad de funcionarios “diplomáticos” en la embajada iraní en La Paz y de la permanencia de la burocracia masista en el Ministerio de Relaciones Exteriores,  que ejecutó el alineamiento del país a Irán, entre otros importantes temas.
  2. La lucha contra el narcoterrorismo tiene varias aristas:
    1. La relación de carteles mexicanos con el comercio de mercurio para la explotación del oro;
    1. La presencia de altos capos mexicanos, colombianos, brasileros, peruanos en territorio boliviano;
    1. La producción de droga en el Chapare a cargo de clanes familiares;
    1. No funcionan los radares para el control del tráfico aéreo;
    1. La situación jurídica de Evo Morales en su zona “liberada” de Chimoré.
    1. El sentimiento antinorteamericano en amplios sectores de la sociedad boliviana.
  3. Respecto a los flujos migratorios ilegales, no sólo se debe presentar un plan eficiente de control fronterizo, sino también la coordinación y trabajo conjunto con autoridades de los países vecinos.
  4. En el tema de los recursos naturales, se deberá plantear una posición sobre las empresas chinas, rusas e iranies, que tienen contratos con el Estado, especialmente en la explotación del litio.

En esta nueva fase de relacionamiento con los Estados Unidos, aparte de apoyar firmemente estas cuestiones, que son de interés de la primera potencia mundial, el presidente Rodrigo Paz Pereira, tendría que estar llevando un programa de trabajo conjunto, basado en el marco de un Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos (ACIR), que Donald Trump ya firmó con otros ocho países[2], un acuerdo, que refleje nuestros intereses nacionales. Por ese motivo, sería equivocado ir a la cumbre a pedir cooperación para un país pobre y en crisis económica. Ya tenemos el compromiso de crédito del BID, la CAF y del FMI, eso es suficiente.

En esta nueva etapa, se debe poner sobre la mesa de negociación las principales potencialidades de nuestro país y proponer a los Estados Unidos, que el ACIR se convierta en un motor de atracción de millonarias inversiones para nuestro desarrollo, sobre la base de:

  • La existencia de grandes reservas de minerales para la IV Revolución Industrial y de hidrocarburos aún no explotadas.
  • Las enormes posibilidades de generar energía renovable en todo el territorio nacional.
  • Una gran riqueza en biodiversidad, para el desarrollo de nuevos productos alimenticios y farmacéuticos.
  • La posición geopolítica estratégica en el corazón de Sudamérica.
  • Bolivia, como un lugar apto para la instalación de sistemas de refrigeración de los grandes centros de datos en la nube de las empresas informáticas transnacionales, especialmente en la Cordillera de los Andes y el Altiplano.

Lo que estamos proponiendo es pensar y negociar en grande, como fue el “Plan Bohan” de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial y para eso se debe reformar la Constitución Política del Estado, nuevas leyes sectoriales y demostrar gobernabilidad.

Sin embargo, el principal compromiso del presidente, debe ser restablecer el Estado de Derecho en Bolivia, que se manifiesta en restablecer la independencia de poderes, la institucionalidad, una frontal lucha contra la corrupción, especialmente en el sistema judicial, y que  nadie siga bloqueando el desarrollo del país, caso contrario, cualquier acuerdo no se materializará si seguimos siendo un Estado desinstitucionalizado, corrupto y bloqueado por minorías. Además, si no hay una remoción sustancial de la burocracia masista, que boicotea la gestión del nuevo gobierno.

El presidente Rodrigo Paz Pereira tiene una gran oportunidad en la cumbre “Escudo de las Américas”, no puede desperdiciarla.


[1] Bolivia, Colombia, Cuba, Honduras, Malasia, Namibia, Senegal y Sudáfrica.

[2] Estos son los países que firmaron Acuerdos de Comercio e Inversiones Recíprocos: Argentina, Bangladesh, Camboya, El Salvador, Guatemala, Indonesia, Malasia y Taiwan.