Una investigación revela que cisternas eran intervenidas en Chile para extraer gasolina y reemplazarla con agua sucia y aceite usado; el Gobierno aún no determina desde cuándo operaba el esquema.
El Gobierno boliviano informó que una red internacional adulteró combustible importado desde Chile, en un esquema que consistía en sustraer parte del carburante y sustituirlo con sustancias contaminantes. El caso sigue en investigación para establecer su alcance real.
Una investigación oficial reveló la existencia de una presunta red de sabotaje que operaba en territorio chileno, donde se intervenían cisternas destinadas a Bolivia para extraer al menos mil litros de combustible por unidad y reemplazarlos con agua sucia y aceite usado.
El viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, señaló que este mecanismo no sería reciente y que su funcionamiento podría remontarse a meses anteriores. “No sabemos exactamente desde cuándo ni el volumen total, pero en los últimos meses se ha intensificado”, afirmó.
Las indagaciones se desarrollaron en las localidades de Mejillones, Iquique y Arica, donde la organización habría instalado infraestructura clandestina, incluyendo garajes y surtidores artesanales para comercializar el combustible robado, lo que evidencia un esquema con alto grado de organización.
Según estimaciones oficiales, entre octubre de 2025 y marzo de 2026 ingresaron al país aproximadamente 5.000 cisternas provenientes de Chile, de las cuales una parte significativa habría sido adulterada. El volumen afectado podría alcanzar los 150 millones de litros.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, advirtió que el daño económico es considerable y que la red obtenía ganancias millonarias al vender el combustible sustraído a precios superiores al dólar por litro.
El caso también abrió nuevas líneas de investigación en Paraguay y Argentina, en el marco de una operación transnacional que podría involucrar a actores bolivianos. Entre los nombres mencionados figura Marcelo Arce, vinculado a operaciones en Paraguay a través de la empresa Botrading.
Las autoridades aseguraron que las investigaciones continúan y no descartan identificar a más responsables. Entretanto, el escándalo agrava la crisis por la gasolina de mala calidad, que ya generó protestas y reclamos en distintos sectores del país.


