El transporte cisternero denuncia demoras en la descarga de gasolina en planta, con choferes varados por semanas y un desfase logístico que retrasa el despacho a surtidores y al sector productivo, pese a la existencia de volúmenes suficientes de combustible.

La acumulación de alrededor de 700 camiones cisterna, cada uno con 35.000 litros de combustible, ha generado un cuello de botella en la logística de descarga de gasolina, situación que mantiene a conductores varados por más de 20 días y retrasa el despacho hacia surtidores y sectores productivos.

Así lo informó Sergio Cosky, dirigente del transporte cisternero, quien explicó que el problema se originó por la falta de descargas regulares en planta, lo que derivó en una protesta del sector. “Los choferes están desesperados, nerviosos, parados por semanas, y esta acumulación genera desorden”, señaló.

Tras reuniones con YPFB y empresas de transporte, se acordó retomar las descargas respetando el orden de llegada registrado por cada conductor. Según Cosky, este miércoles ingresaron ocho camiones y se prevé que durante la noche lo hagan otros 30, con el objetivo de alcanzar una media de 40 cisternas descargadas por día.

Sin embargo, el dirigente advirtió que, aun cumpliendo ese ritmo, la normalización tomará varios días debido al volumen acumulado. “Son 700 camiones. Iniciar es importante, pero se necesita un esfuerzo sostenido para resolver el problema”, afirmó.

Cosky precisó que las dificultades se concentran en la gasolina, mientras que el diésel presenta un flujo más regular. “Ha habido días sin despachos normales de gasolina por razones que deberá explicar YPFB. Como transporte, hemos sido directamente afectados por esas decisiones”, sostuvo.

El combustible que espera descarga proviene principalmente de Argentina y Paraguay. En ese contexto, el dirigente señaló que actualmente existe incluso un exceso de carburantes, lo que obliga a habilitar nuevos tanques de almacenamiento. “Se están lavando y verificando tanques que no han estado operativos durante años, y eso toma tiempo. Lo que no puede pasar es que el combustible se deteriore o se contamine”, advirtió.

Finalmente, Cosky remarcó que resulta “ilógico y triste” que, pese a contar con volúmenes suficientes de gasolina, el producto no llegue oportunamente al mercado por problemas logísticos, afectando a surtidores, al agro y a la población en general.

///EL DEBER///