Ministros de Finanzas, Energía y bancos centrales analizan el impacto global del conflicto con Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Francia reúne este lunes a los países del G7 en una cita extraordinaria que integra por primera vez en décadas a ministros de Finanzas, Energía y autoridades de bancos centrales, con el objetivo de evaluar la crisis en Oriente Medio y sus efectos en la economía global.
La reunión, convocada por el ministro francés de Economía, Roland Lescure, se realiza por videoconferencia en el marco de la presidencia francesa del G7, que agrupa a Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Reino Unido y Japón.
El encuentro busca analizar el impacto de la guerra en Irán, especialmente tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula una parte significativa del petróleo mundial.
Estados Unidos solicitó respaldo de sus aliados para presionar por la reapertura de esta ruta marítima, clave para el suministro energético global y el transporte de materias primas. La situación ha generado preocupación por el alza de precios y posibles interrupciones en la cadena de abastecimiento.
Lescure explicó que la convocatoria responde a un escenario marcado por la convergencia de crisis: tensiones geopolíticas, presiones inflacionarias y desafíos macroeconómicos. Subrayó además el carácter inédito del formato, que reúne de manera conjunta a responsables políticos y monetarios en una instancia que no se producía desde hace aproximadamente 50 años.
La reunión se da pocos días después de un encuentro presencial de cancilleres del G7 en las afueras de París, donde se calificó como “necesidad absoluta” restablecer la libre navegación en el estrecho de Ormuz y se exigió el cese de ataques a infraestructuras civiles.
En paralelo, varios gobiernos han comenzado a aplicar medidas para mitigar el impacto del encarecimiento energético, aunque persiste la incertidumbre sobre la duración del conflicto y el alcance de las acciones militares.
El contexto se ve agravado por la falta de claridad en torno a los objetivos de la estrategia de Donald Trump, quien ha señalado que busca debilitar a Irán e incluso ha planteado la posibilidad de controlar recursos petroleros estratégicos en la región.
Con más de 50.000 efectivos estadounidenses desplegados en Oriente Medio, según reportes internacionales, el conflicto entra en una fase crítica que mantiene en alerta a las principales economías del mundo.
La cita del G7 busca coordinar respuestas ante un escenario que combina riesgo energético, volatilidad financiera y tensiones geopolíticas con potencial impacto global.


