Bolivia tuvo pocos hitos dentro del fútbol internacional. La racha de la selección mayor parece repetirse solo cada tres décadas y, justamente, aquello coincide con los gobiernos presididos por la «dinastía» de los Paz.
En 1963, Bolivia alcanzó su primer y único trofeo internacional, cuando levantó la Copa América, del entonces conocido Campeonato Sudamericano.
El campeonato se jugó en La Paz y Cochabamba y la selección dirigida por Danilo Alvim terminó invicta con cinco victorias y un empate. El combinado, encabezado por Víctor Agustín Ugarte y Wilfredo Camacho venció a Brasil por 5 a 4 en el Félix Capriles y con ello levantó la copa continental un 31 de marzo de 1963.
El presidente de Bolivia, Víctor Paz Estenssoro recibió a la selección en Palacio de Gobierno y recibió el añorado trofeo ese año, con felicitaciones al equipo y mensajes de reforzar el nacionalismo en Bolivia.
Luego, Bolivia solo alcanzó el subcampeonato en 1997, cuando la Copa América se volvió a jugar en el país.
Precisamente, de aquella gloriosa época, destaca la selección que ya concluía un exitoso proceso iniciado en 1993, cuando el nuevo cuerpo técnico liderado por los españoles Xabier Azkargorta y Antonio López llegó a territorio nacional para dirigir al combinado verde.
Otro hito en la historia del fútbol nacional se registró el 25 de julio de 1993, cuando Marco Antonio Etcheverry primero, y luego Álvaro Peña, anotaban dos goles para fulminar a la poderosa selección de Brasil en el estadio Hernando Siles.
Ese triunfo abrió el camino a la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994, reforzó el sentimiento nacional y como no se veía en muchos años, unió al país en torno a un sueño.
El presidente Jaime Paz Zamora visitó a la selección luego de ese partido y les recomendó tener humildad y no distraerse para avanzar en el objetivo mundialista. Incluso, el mandatario, quien era aficionado al fútbol, se puso al arco para atajar algunos remates de los jugadores y luego fue «manteado», es decir, elevado en el aire por aquel grupo de jóvenes futbolistas.
La gestión de Paz Zamora terminó dos días antes del siguiente partido y los otros encuentros que concluyeron el 19 de septiembre de aquel año, con la clasificación al Mundial en Ecuador.
Bolivia llegó por primera vez por clasificación a la Copa Mundial en 1994 para enfrentar a Alemania, Corea del Sur y España. Gonzalo Sánchez de Lozada ya era el presidente del país durante esa gesta deportiva.
Finalmente, otras tres décadas después, la selección boliviana tiene la oportunidad de volver a marcar un hito, este martes 31 de marzo, cuando enfrente a su par de Iraq en el partido final de repechaje por una plaza para el Mundial 2026.
El equipo de Eduardo Villegas venció a Surinam por 2 a 1 el jueves, con goles de Moisés Paniagua y Miguel Terceros, y con ello pasó al último match del repechaje que le daría el boleto al campeonato que inicia en junio en Estados Unidos, México y Canadá.
El presidente Rodrigo Paz Pereira siguió el partido en la sede de gobierno y luego llamó al combinado que se encuentra en Monterrey, para expresar el orgullo que siente el país por este logro y la ilusión de alcanzar la última plaza al Mundial FIFA.
Bolivia enfrentará a Iraq el martes a las 23:00, hora boliviana, y en caso de clasificar al Mundial 2026 marcará otro hito en su historial y formará parte del grupo I con las selecciones de Francia, Noruega y Senegal.
Como se puede evidenciar, la selección boliviana de fútbol alcanza sus hitos cada tres décadas. Lamentablemente, esos procesos exitosos no se pueden sostener en el tiempo y el equipo se mantiene en los últimos lugares el resto de los años.
De igual forma, más allá de cualquier análisis político, es coincidente que miembros de la familia Paz sean protagonistas, en segundo plano, de estos hitos deportivos. Solo una clasificación de la Verde, este martes consagrará esa especie de «cábala» entre el deporte y la política en Bolivia.
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