El aumento acelerado de casos y la saturación hospitalaria generan alarma por la falta de insumos, medicamentos y capacidad de atención en el sistema público.

El departamento de Santa Cruz enfrenta una grave crisis sanitaria debido al incremento simultáneo de casos de influenza tipo A H3N2 y chikunguña, lo que ha encendido las alertas de las autoridades y expuesto las limitaciones del sistema público de salud. Hasta el momento, se confirmaron 202 contagios de influenza y dos fallecimientos, mientras que solo en la última semana se registraron 86 nuevos casos, reflejando una expansión acelerada del virus.

De acuerdo con datos del Servicio Departamental de Salud, el nivel de positividad llegó al 60%, lo que significa que seis de cada diez personas con síntomas respiratorios dan positivo a influenza. Los contagios comenzaron a aumentar desde finales de enero, pero durante febrero se produjo un crecimiento brusco que consolidó una tendencia ascendente.

Esta situación ocurre en paralelo a la epidemia de chikunguña, que ya acumula 3.936 casos confirmados y cinco fallecidos en lo que va del año. La enfermedad se ha expandido a 33 municipios, con un índice de positividad del 53%, muy por encima del nivel considerado seguro, afectando principalmente a la población en edad productiva.

El impacto de ambas enfermedades ha provocado la saturación de los hospitales, especialmente en los servicios pediátricos. En uno de los principales centros infantiles, diez menores permanecen en reanimación, mientras que el área de observación opera al límite de su capacidad. La falta de equipos obliga al personal médico a asistir manualmente la respiración de pacientes, evidenciando la precariedad de recursos.

La crisis también se refleja en la escasez de medicamentos, insumos básicos y camas en terapia intensiva, lo que obliga a las familias a conseguir los tratamientos por su cuenta. Incluso se reportó la falta de materiales esenciales, lo que agrava el riesgo para los pacientes más vulnerables.

Familiares denunciaron la falta de condiciones adecuadas y expresaron su preocupación por la atención de sus hijos, señalando la ausencia de medicamentos, oxígeno y equipamiento suficiente para enfrentar la emergencia.

Ante este panorama, las autoridades anunciaron medidas de prevención y control, incluyendo operativos de limpieza para frenar la propagación del mosquito transmisor del chikunguña. Sin embargo, el incremento sostenido de contagios y la saturación hospitalaria mantienen el riesgo de un colapso sanitario, en medio de una emergencia que golpea simultáneamente al sistema de salud cruceño.