El Partido Demócrata Cristiano llegó a la Asamblea con 16 senadores y 49 diputados, ahora se dividió en tres y a pesar del pacto con Unidad, el bloque oficialista llega apenas a 50 asambleístas y se ve obligado a negociar con las otras bancadas parlamentarias.
La Asamblea Legislativa Plurinacional retoma sesiones tras el receso de fin de año, pero el nuevo periodo comienza con un reordenamiento de fuerzas que sacude al oficialismo. A apenas dos meses desde la posesión de los nuevos legisladores, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) exhibe una fractura interna en al menos tres corrientes.
Se trata de un quiebre que es capitalizado por la Alianza Libre, que se declara mayoría opositora y le plantea desafíos a la gobernabilidad del presidente Rodrigo Paz Pereira en el Parlamento.
Desde la Alianza Unidad, aliada del Ejecutivo, admiten que el fraccionamiento del PDC debilita al bloque oficialista, aunque sostienen que la ALP ha demostrado capacidad de acuerdos transversales para aprobar leyes de interés nacional, como ocurrió con la elección de vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la aprobación de créditos internacionales.
Tres facciones del oficialismo
El oficialismo aparece hoy dividido en tres polos: la facción que responde al vicepresidente y presidente de la Asamblea Legislativa, Edmand Lara (los “laristas”): el bloque afín al presidente Paz (los “rodriguistas”), y los legisladores orgánicos del PDC, el partido que patrocinó al binomio que llegó al poder tras el histórico balotaje del 19 de octubre.
En este escenario Libre se coloca no solo como la principal fuerza de la oposición sino como la “bancada mayoritaria en la Cámara de Diputados y Senadores”, aseguró a EL DEBER el senador José Manuel Ormachea.
“No tenemos facciones; mantenemos una unidad monolítica. Hoy nos consolidamos como mayoría porque la alianza de Gobierno perdió la gobernabilidad dentro de la Asamblea”, afirmó el senador José Manuel Ormachea de la alianza Libre ante la nueva correlación de fuerzas.
Al inicio del periodo constitucional, en noviembre de 2025, el PDC y Unidad conformaron el bloque oficialista con mayoría simple —sin dos tercios—, mientras Libre se ubicó como oposición minoritaria, seguida por Súmate y la Alianza Popular. Para Ormachea, con el quiebre del PDC, Paz quedará sostenido solo por el rodriguismo y Unidad: “Ese bloque es minoritario y dependiente; aun así, no le garantiza una mayoría clara”.
En cifras
El cálculo del Legislador se sustenta en la presencia parlamentaria que tienen las organizaciones: Antes de su división el oficialista PDC tenía 65 asambleístas: 16 senadores y 49 diputados, pero ahora que está fraccionada cada bando tiene entre 20 a 22 parlamentarios.
Tomando en cuenta ese cálculo, la bancada rodriguista estaría compuesta por 20 parlamentarios y sumando los 33 legisladores de sus aliados de Unidad (7 senadores y 26 diputados), llegan a 53 como bloque oficialista, por lo que para aprobar cualquier ley en el Parlamento, requieren de acuerdos con las otras bancadas.
En tanto, la bancada Libre tiene 52 asambleístas: 12 senadores y 39 diputados; Alianza Popular tiene solo 8 diputados; APB-Súmate 6 asambleístas: 1 senador y 5 diputados; el MAS dos diputados y un diputado indígena de la nación Bía Yuqui.
La diputada Cecilia Requena (Unidad) subrayó que la correlación legislativa es dinámica y varía según los temas. Recordó que, pese a intentos de Lara por impedir los dos tercios en la elección de vocales del TSE, “los frentes se unieron y se logró la votación calificada”.
Añadió que lo mismo ocurrió con la aprobación de tres créditos internacionales y del Presupuesto General de la Nación, como señales de que el Ejecutivo sí puede trabajar con la Asamblea Legislativa.
El factor Lara
En paralelo, Lara reapareció esta semana con su bancada para anunciar un proyecto de ley que busca frenar los Decretos Supremos 5503 y 5515, e instó a senadores y diputados a respaldarlo. “La solución está en la Asamblea”, dijo justamente en la antesala a la reanudación de actividades del Legislativo prevista para este viernes, toda vez que este 8 de enero es contemplado como el último día del receso constitucional de fin de año.
Pero, la tensión escaló días antes, cuando Lara lanzó duras acusaciones contra legisladores tras el rechazo a una resolución contra el DS 5503. En videos difundidos en TikTok, calificó al Parlamento como una “olla de corrupción” y acusó a senadores y diputados de “repartirse cupos” en la Aduana, Impuestos y el Segip a cambio de aprobar créditos. Las directivas de Diputados y Senadores exigieron una retractación y algunos asambleístas anunciaron acciones penales. Lejos de retroceder, Lara desafió a que lo denuncien y aseguró tener pruebas.
Con el oficialismo fragmentado, una oposición que se autoproclama mayoritaria y un presidente de la Asamblea Legislativa en confrontación abierta, el inicio de sesiones perfila un Parlamento crispado, donde la gobernabilidad dependerá menos de bloques rígidos y más de acuerdos puntuales.
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