La designación de Whodin Gabriel Caracila como presidente del directorio de la Caja Nacional de Salud (CNS) provocó una ola de críticas tanto desde el oficialismo como de la oposición, que observan una presunta falta de meritocracia y advierten señales de improvisación en la decisión.
El senador del partido de gobierno, Wilder Veliz, cuestionó el nombramiento y afirmó que este tipo de decisiones remiten a prácticas del pasado. En esa línea, pidió al presidente corregir el rumbo y exhortó a las autoridades a designar perfiles idóneos, en línea con los compromisos asumidos durante la campaña electoral.
Caracila, dirigente minero que se desempeñó como secretario de conflictos de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, fue posesionado en el cargo por la ministra de Salud, Marcela Flores, tras un acuerdo sectorial. Su trayectoria está vinculada al ámbito sindical minero, lo que ha generado observaciones sobre su idoneidad para liderar una entidad del sistema de salud.
Desde la alianza Unidad, la diputada Julieta Jiménez cuestionó que un representante del sector minero asuma funciones en una institución sanitaria. Anunció además la presentación de un proyecto de ley orientado a limitar este tipo de designaciones y reforzar criterios de meritocracia en cargos estratégicos.
En la misma línea, el diputado Mauricio Taboada expresó dudas sobre la pertinencia del nombramiento, aunque señaló que espera que la nueva autoridad cumpla adecuadamente sus funciones.
De acuerdo con datos oficiales, Caracila figura como funcionario de la CNS desde el 18 de marzo y reporta activos por Bs 175.000.
La normativa vigente, establecida en la Ley 006, establece que la presidencia del directorio de la CNS debe ser designada mediante Resolución Suprema, en el marco de una estructura tripartita que incluye al Estado, el sector empresarial y el laboral.


