El fiscal general interino, José Armando Urioste, comenzó la revisión de perfiles para renovar las nueve fiscalías departamentales y conformar su equipo durante los 90 días que tiene de gestión. La autoridad pidió a los actuales fiscales departamentales poner sus cargos a disposición y anticipó cambios en las jefaturas del Ministerio Público.
Urioste señaló que se buscarán profesionales idóneos, sin denuncias ni antecedentes vinculados con narcotráfico o extorsión. También anunció que recurrirá a colegios de abogados para identificar juristas con trayectoria y perfiles adecuados para asumir responsabilidades dentro de la institución.
La evaluación comenzó en La Paz y continuará en Sucre, donde se concentra documentación institucional. El fiscal interino prevé completar la próxima semana la designación de los nueve fiscales departamentales, aunque aclaró que estas decisiones no constituyen un proceso de institucionalización, debido a que un concurso de méritos y exámenes de competencia requiere mayor tiempo.
Santa Cruz tendrá una definición particular. Urioste señaló que Mabel Andrade, designada por Luis Montaño tras la detención de Roger Mariaca y Alberto Zeballos, no asumió formalmente el cargo y, por tanto, la Fiscalía Departamental permanece acéfala. Sobre posibles nombres para esa oficina, evitó confirmar o descartar candidaturas y anticipó “sorpresas”.
Mientras se prepara esta reestructuración, el constitucionalista José Luis Santistevan impulsa un proyecto para que los fiscales departamentales sean elegidos por las Asambleas Legislativas Departamentales mediante procesos públicos y meritocráticos. La iniciativa, denominada “Reforma del Ministerio Público ya”, plantea modificar la Ley 260 sin alterar la Constitución.
Urioste aseguró que los cambios no significarán la paralización de procesos ni una “cacería de brujas”. Anunció auditorías y revisión de denuncias contra fiscales y reconoció que 90 días no son suficientes para transformar completamente la institución, pero consideró que ese plazo puede permitir “dejar la casa ordenada”.





