En la avenida Prefectural, zona del noveno anillo del Plan Tres Mil, a los conductores les resulta imposible esquivar los pozancones y los charcos que se forman cada vez que llueve. Un tramo de aproximadamente diez metros quedó sin pavimentar y no se conecta con el asfalto antiguo, convirtiéndose en un dolor de cabeza para quienes circulan por el lugar.

Especialmente fuera del sexto anillo hay varios tramos a medio hacer, donde quedaron franjas de tierra que se convierte en barriales o pozas, que dificultan la circulación vehicular y el paso de los transeúntes.

Once proyectos de pavimentación se encuentran bajo la lupa porque presentan tramos que figuran como ejecutados en documentos oficiales de la Alcaldía, pero no existen físicamente. Aunque se trata de algunos metros, en conjunto suman diez cuadras.

En los barrios, esos pocos metros faltantes se convierten en grandes problemas. Un ejemplo es lo que ocurre en el 30 de Octubre, donde el tramo que conecta con el octavo anillo quedó sin pavimentar y los conductores se quejan por los huecos.

En otros sectores, la situación es tal que algunas vías quedan prácticamente inutilizadas. Muchos conductores optan por evitarlas para no dañar sus vehículos, lo que traslada el tráfico a otras rutas. Esto ocurre, por ejemplo, en la avenida Pero Vélez al llegar al séptimo anillo, donde se dejó una cuadra sin pavimentar, lo que impide que la vía funcione como doble vía. Además, los vehículos, al llegar al anillo, se topan con el cordón y sobre el puente se forma un gran charco de agua. La vía que está concluida es utilizada en doble sentido.

Informe de la Contraloría

Una auditoría operativa de la Contraloría General del Estado concluyó que, en los once proyectos observados, la ejecución de obras viales fue mayoritariamente ineficaz.  Solo el 2,17% de los proyectos revisados del Gobierno Municipal incumplió con los criterios de plazo, cantidad, calidad y necesidad social.

El documento establece como conclusión general que la gestión de obras fue “ineficaz” para el periodo auditado.

También se detectaron inconsistencias entre los formularios de programación de inversiones y las acciones a corto plazo, así como la permanencia de obras programadas que luego no se ejecutaron, sin que se hubieran realizado ajustes oportunos en el POA.

EL DEBER