Pese al alto el fuego, persisten la violencia, la escasez y el colapso humanitario en la Franja.

Seis meses después del inicio del alto el fuego en la Franja de Gaza, la población palestina continúa viviendo en condiciones críticas, en un escenario que muchos describen como una “guerra silenciosa”.

La tregua, vigente desde el 10 de octubre de 2025 tras más de dos años de ofensiva de Israel, ha reducido los bombardeos, pero no ha logrado mejorar de forma sustancial la vida cotidiana de los habitantes. Millones de personas siguen desplazadas, sin acceso adecuado a alimentos, agua potable, atención médica y bajo una constante sensación de inseguridad.

Según datos del Ministerio de Sanidad vinculado a Hamás, desde el inicio del alto el fuego se han registrado al menos 736 muertos y más de 2.000 heridos, incluidos numerosos menores. Además, más de 72.000 gazatíes han perdido la vida desde el inicio del conflicto en octubre de 2023.

Escasez, precios elevados y sistema sanitario colapsadoLa crisis humanitaria se agrava por la escasez de alimentos y medicinas. Los precios se han disparado y las colas en comedores comunitarios y panaderías son parte del día a día. El sistema sanitario está al borde del colapso, con miles de pacientes que requieren evacuación urgente.

La Organización Mundial de la Salud estima que más de 18.500 personas necesitan atención médica fuera del enclave, incluidos niños y pacientes con enfermedades graves como cáncer.

Restricciones y presión sobre ayuda humanitaria

El acceso a ayuda humanitaria también enfrenta obstáculos. Organizaciones como Oxfam y Save the Children han denunciado limitaciones para operar, mientras que Israel mantiene restricciones al ingreso de suministros esenciales.

Además, la prensa internacional sigue teniendo acceso limitado al territorio, lo que dificulta la cobertura independiente de la situación.

Reconstrucción estancada y futuro incierto

La segunda fase del alto el fuego, impulsada por Estados Unidos, permanece paralizada. No se ha avanzado en la reconstrucción ni en la conformación de una administración estable para Gaza, mientras persisten desacuerdos sobre el desarme de Hamás y el control del territorio.

Con gran parte de la infraestructura destruida y la población viviendo en refugios improvisados, expertos advierten que la recuperación tomará años. Mientras tanto, para los habitantes de Gaza, la tregua no ha significado el fin del sufrimiento, sino una prolongación de la crisis en condiciones igualmente precarias.