Noelia, una joven de 25 años con paraplejia en Barcelona, se prepara para recibir la eutanasia este jueves a las 18:00, tras casi dos años de una intensa batalla judicial marcada por la oposición de su padre.
En la víspera del procedimiento, la joven compartió su testimonio en una entrevista televisiva, donde relató el sufrimiento físico y emocional que ha enfrentado. “No tengo ganas de nada, ni de salir ni de comer. Dormir se me hace muy difícil, tengo dolores físicos diarios”, afirmó.
Noelia explicó que su decisión no es reciente, sino el resultado de un proceso prolongado en el que llegó a ver su vida “muy oscura”, sin metas ni objetivos. A esto se suma un contexto personal complejo, marcado —según su relato— por episodios traumáticos y una profunda desunión familiar.
Pese a la firmeza de su decisión, el caso ha estado atravesado por la oposición de su padre, quien ha recurrido en reiteradas ocasiones a la justicia para intentar frenar el procedimiento. Sin embargo, en las últimas horas, un juzgado volvió a rechazar una nueva solicitud para suspender la eutanasia.
La joven también se refirió a este conflicto familiar: “Mi padre no ha respetado mi decisión y nunca lo hará”, señaló, remarcando que su voluntad se ha mantenido firme a lo largo del proceso.
Incluso en las horas previas, el padre presentó nuevas acciones legales, solicitando medidas urgentes para detener la eutanasia y pidiendo que su hija reciba tratamiento psicológico y psiquiátrico. Estas solicitudes fueron nuevamente desestimadas por la justicia.
Mientras tanto, Noelia insiste en su derecho a decidir sobre su vida y su muerte. “Yo simplemente quiero irme en paz y dejar de sufrir”, concluyó.
El caso ha generado un amplio debate en torno a la eutanasia, los derechos individuales y los límites de la intervención familiar en decisiones personales de esta magnitud.


