El economista del Harvard Growth Lab urge acelerar reformas y ve casi inevitable acudir al FMI.

El economista Ricardo Hausmann advirtió que la crisis económica que atraviesa Bolivia podría “descarrilar” no solo su economía, sino también su estabilidad política, si no se acelera la implementación de reformas estructurales.

Durante la presentación del estudio “Un giro económico para Bolivia”, Hausmann sostuvo que la fragilidad macroeconómica del país representa un riesgo serio y que el ritmo de cambios en los primeros meses del gobierno de Rodrigo Paz ha sido insuficiente. “Es necesario apurar la marcha”, enfatizó.

El experto subrayó la necesidad de construir una coalición política sólida que permita aprobar e implementar reformas, incluso aquellas que impliquen modificaciones parciales a la Constitución vigente desde 2009. Asimismo, remarcó la importancia de generar una narrativa clara que explique a la población los objetivos y beneficios de estos cambios.

En el plano financiero, Hausmann fue contundente al señalar que Bolivia tiene “muy pocas” alternativas para salir de la crisis sin recurrir al Fondo Monetario Internacional. “Les va a ser todo infinitamente más fácil si lo hacen y todo infinitamente más complicado si no lo hacen”, afirmó.

El análisis se da en un contexto complejo, donde el Gobierno proyecta un déficit fiscal del 9 % del PIB y una inflación del 14 %, mientras el FMI anticipa una contracción económica del -3,3 %.

Sobre el potencial energético, el economista indicó que Bolivia podría tener importantes recursos de gas, estimados en hasta 68,5 trillones de pies cúbicos, pero advirtió que sin exploración no será posible aprovecharlos. También señaló que el actual marco legal limita el desarrollo del sector.

En cuanto al litio, pese a que el país posee una de las mayores reservas del mundo calculadas en 23 millones de toneladas, Hausmann afirmó que aún no existe una tecnología viable para su explotación comercial en el salar de Uyuni, lo que frena la llegada de inversión privada.

El informe concluye que Bolivia enfrenta un momento decisivo, donde la rapidez y profundidad de las reformas serán determinantes para evitar un deterioro mayor de la economía y sus efectos políticos.