El mandatario cuestiona la gestión de dos décadas en el sector hidrocarburífero y promete una estatal eficiente, transparente y al servicio del país

El presidente Rodrigo Paz lanzó un duro pronunciamiento contra el exmandatario Evo Morales y el actual jefe de Estado Luis Arce, a quienes responsabilizó por el deterioro de YPFB y la actual crisis en el sector hidrocarburífero. En el mismo mensaje, aseguró que su gobierno no impulsará la privatización de la empresa estatal, sino su reconstrucción y fortalecimiento.

A través de una publicación en la red social X, Paz afirmó que Morales no tiene “autoridad moral” para opinar sobre la situación de la petrolera estatal, acusándolo de haberla utilizado durante años con fines políticos. Según el mandatario, durante las dos décadas de gestión del anterior modelo económico, no se garantizó la sostenibilidad de los recursos energéticos del país.

El jefe de Estado sostuvo que, al inicio del gobierno de Morales, YPFB contaba con importantes reservas de gas y petróleo, pero que con el paso del tiempo estas se habrían reducido sin una estrategia de reposición. En esa línea, señaló que la promesa de soberanía energética terminó en un escenario de escasez de combustibles y falta de previsión.

Paz también recordó los periodos en los que se registraron filas prolongadas en surtidores, con impacto directo en la economía y en la actividad productiva. “No se puede resolver en pocos meses lo que se destruyó en 20 años”, afirmó, al referirse a las dificultades actuales en el abastecimiento.

En su mensaje, el mandatario enfatizó que su administración apunta a transformar la empresa estatal en una entidad más eficiente, transparente y al servicio de todos los bolivianos, dejando de lado intereses partidarios o sectoriales.

Asimismo, rechazó versiones sobre una posible privatización de YPFB, remarcando que el objetivo del Gobierno es fortalecerla y recuperarla, en lugar de transferirla al sector privado.

El pronunciamiento se da en medio de un contexto de debate sobre el futuro del sector energético, marcado por cuestionamientos a la gestión pasada y por los desafíos actuales en torno al abastecimiento y la producción de hidrocarburos en Bolivia.