“Nunca me tocó”, afirmó y pidió revisar el caso de su padre recluido en Morros Blancos

En una declaración pública realizada en la plaza Luis de Fuentes y Vargas, una joven identificada como Miriam reveló que la denuncia por abuso sexual que interpuso contra su padre, y que derivó en una condena de 15 años de cárcel, fue una mentira motivada por el rencor y la venganza.

El hombre, que actualmente cumple su tercer año de condena en el penal de Morros Blancos, fue sentenciado tras las acusaciones de su hija cuando ella tenía 14 años.

Según su testimonio actual, la denuncia fue una reacción impulsiva luego de que su padre la castigara físicamente al enterarse de que estaba embarazada, tras haber regresado del exterior para realizarse un aborto. Miriam aseguró que su padre “nunca la tocó” y que la acusación fue inventada en un “momento de rabia”.

La joven afirmó que intentó retractarse cuando aún era menor de edad ante la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia, pero denunció que no fue escuchada ni se le permitió cambiar su declaración oficial. También señaló que trató de explicar la situación durante las audiencias, pero el proceso continuó hasta dictarse la sentencia.

Entre lágrimas, pidió perdón públicamente a su padre y exigió a las autoridades judiciales que revisen el caso para otorgarle la libertad, asegurando que él se encuentra con problemas de salud dentro del penal.

El caso ha generado cuestionamientos sobre los mecanismos de verificación de testimonios en procesos de este tipo y el accionar de las instituciones cuando el denunciante intenta rectificar su versión. Miriam reiteró que su padre es inocente y aseguró que no descansará hasta lograr su liberación.