El Gobierno y la Confederación Sindical de Choferes de Bolivia instalaron este miércoles el diálogo sobre combustibles y carreteras, en medio de tensiones tras el paro nacional cumplido el martes.

En el inicio de la reunión, el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, ofreció disculpas al sector por los daños atribuidos a la denominada “gasolina desestabilizada” y aseguró que se investigará a los responsables.

“Yo sinceramente les tengo que pedir disculpas por la barbaridad que ha pasado con la gasolina”, afirmó la autoridad, al tiempo de garantizar que habrá sanciones sin importar si los implicados pertenecen a la actual gestión o a anteriores administraciones.

El encuentro se desarrolla en la Casa Grande del Pueblo, donde el Gobierno busca encaminar soluciones a las demandas del transporte, centradas en el abastecimiento y calidad del combustible, además del estado de las carreteras.

Por su parte, el dirigente del sector, Lucio Gómez, ratificó que el estado de emergencia se mantiene y condicionó cualquier avance a la presencia del presidente Rodrigo Paz en la mesa de diálogo.

La postura fue respaldada por Edson Valdez, quien advirtió que, si el mandatario no participa, los choferes podrían abandonar la reunión.

El diálogo se instala como un punto clave para desactivar nuevas medidas de presión, luego de que el sector advirtiera con radicalizar sus protestas si no se alcanzan acuerdos concretos.