El canciller chino Wang Yi afirmó este miércoles en Pekín que la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán es “ilegítima” y urgió a un cese de hostilidades, durante su reunión con su homólogo iraní Abás Araqchí.

El encuentro, realizado en Pekín, se produce en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente desde el inicio del conflicto en febrero. Wang subrayó que la región atraviesa un “punto de inflexión decisivo” y consideró que un alto el fuego es “necesario e inevitable”.

China ha reiterado su postura de condena a los ataques contra Irán y ha pedido garantizar la libre navegación en el estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde pasa cerca del 45 % de sus importaciones energéticas.

Además, el jefe de la diplomacia china expresó el respaldo de su país a la “soberanía y seguridad” iraní, al tiempo que defendió el derecho de Teherán a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. También insistió en que las tensiones deben resolverse mediante diálogo directo entre las partes.

Por su parte, Araqchí valoró el apoyo de China y aseguró que la reapertura del estrecho de Ormuz podría concretarse “lo antes posible”. Asimismo, reiteró que las crisis políticas no pueden resolverse por la vía militar.

El encuentro se da a pocos días de una prevista visita del expresidente estadounidense Donald Trump a China, donde la situación en Ormuz y el conflicto con Irán figuran entre los principales temas de agenda.

En paralelo, Washington ha señalado que la fase ofensiva del conflicto ha concluido, dando paso a una etapa “defensiva” centrada en resguardar la navegación en la zona.

El conflicto ya impacta en la economía global, con un aumento en los costos energéticos y logísticos, especialmente para China, que depende en gran medida del petróleo proveniente de Medio Oriente.

La reunión reafirma la alianza estratégica entre China e Irán, fortalecida tras el acuerdo de cooperación firmado en 2021, en un momento en que el escenario internacional sigue marcado por la incertidumbre y la disputa geopolítica.