La COB ratificó las medidas de presión y rechazó el diálogo, mientras crece la preocupación por el desabastecimiento en varias regiones del país.

Bolivia inicia la quinta semana de bloqueos con un escenario de incertidumbre política y social. Los sectores movilizados decidieron mantener la protesta que exige la renuncia del presidente Rodrigo Paz, mientras la Iglesia Católica insistió en que la salida al conflicto debe pasar por el diálogo y la reconciliación, descartando la aplicación de medidas de fuerza como una solución sostenible.

Este lunes se cumplen 32 días de bloqueos en distintas carreteras del país. Durante un ampliado realizado el domingo en La Paz, la Central Obrera Boliviana (COB) y las organizaciones afines resolvieron continuar con las movilizaciones, pese a que previamente se habían levantado las órdenes de aprehensión contra dirigentes como Mario Argollo y Vicente Salazar para facilitar un acercamiento entre las partes.

Tras la reunión, los sectores movilizados anunciaron la habilitación de un corredor humanitario; sin embargo, no precisaron horarios, rutas ni mecanismos para su implementación. Además, ratificaron su rechazo a una mesa de diálogo con el Ejecutivo.

Mientras tanto, el Gobierno mantuvo silencio y hasta las primeras horas de este lunes no emitió una posición oficial sobre la continuidad de las protestas ni sobre las posibles acciones para enfrentar la crisis.

Ante este panorama, el presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, monseñor Giovanni Arana, reiteró el llamado a la concertación y pidió a las partes priorizar el bienestar de la población.

“La mano dura no es la solución. La solución es la reconciliación, la solución es el saber convivir como hermanos”, afirmó la autoridad eclesiástica, quien lamentó la decisión de prolongar los bloqueos, aunque insistió en mantener abiertos los canales de diálogo.

Los efectos de la medida de presión continúan golpeando especialmente a La Paz y El Alto, donde persisten dificultades para el abastecimiento de alimentos, combustibles, medicamentos e insumos médicos. A ello se suma el incremento de precios de productos básicos y las largas filas en mercados y estaciones de servicio.

El conflicto también afecta al comercio interno y externo, con pérdidas económicas que se acumulan en distintos sectores productivos. Empresarios, transportistas y organizaciones civiles volvieron a pedir al Gobierno que restablezca la circulación y garantice el abastecimiento.

Los bloqueos son protagonizados por afiliados a la COB, sectores campesinos, grupos afines a Evo Morales y maestros rurales, quienes mantienen puntos de protesta en rutas estratégicas de al menos seis departamentos del país.

Mientras no se concrete un acercamiento entre las partes, la población continúa enfrentando los efectos de una crisis que ya supera un mes y que mantiene en vilo a gran parte del territorio nacional.