Jaime Bravo, analista económico
Bravo explicó que los bloqueos actuales afectan directamente la economía de las personas, limitando el acceso a bienes de consumo y obligando a cambios en la dieta de muchos ciudadanos que ya no pueden pagar carne ni pollo a más de 100 bolivianos.
Señaló que varios lugares optaron por el teletrabajo para resguardar su bienestar, mientras restaurantes cierran por falta de insumos y mercados permanecen desabastecidos.
El analista advirtió que hospitales como el Materno Infantil requieren fórmula para neonatos, oxígeno y medicamentos para pacientes críticos, pero el desabastecimiento de combustible y productos esenciales agrava la situación.
Además, los bloqueos afectan la producción y el empleo en otros departamentos, frenan exportaciones y generan desconfianza en entidades extranjeras que evitan financiar a Bolivia. “Estamos perdiendo alrededor de 60 millones de bolivianos diarios y nuestro perfil de riesgo internacional se incrementa, lo que limita el acceso a créditos y a condiciones de estabilidad”, subrayó.

