Pérdidas superan los $us 3 millones diarios mientras el sector acude al diálogo con el Gobierno bajo presión por combustible, carreteras y deudas.
Tras un paro nacional de 24 horas con más de 60 puntos de bloqueo, el sector del transporte asistirá al diálogo con el Gobierno este miércoles en La Paz, pero advierte que, de no obtener respuestas concretas, activará un paro de 48 horas que podría agravar el impacto económico en el país.
El conflicto entre el Gobierno y la Confederación Sindical de Choferes de Bolivia ingresa a una fase decisiva. Luego de una jornada de protestas que paralizó parcialmente al país, los transportistas confirmaron su participación en una reunión clave programada para las 08:30 en la Casa Grande del Pueblo.
El dirigente Lucio Gómez aseguró que el sector acudirá al diálogo con una delegación de alto nivel, exigiendo la presencia del presidente Rodrigo Paz y de autoridades del área económica e hidrocarburífera. No obstante, advirtió que si no se alcanzan soluciones concretas, las medidas de presión se intensificarán.
El paro de 24 horas dejó efectos significativos en la economía nacional. Desde el sector exportador se estima que diariamente se ven afectados alrededor de $us 3 millones debido a retrasos logísticos, incumplimientos contractuales y riesgo de pérdida de mercados internacionales.
El presidente de la Cámara Nacional de Exportadores, Oswaldo Barriga, alertó que estas interrupciones dañan la imagen del país y ponen en riesgo los esfuerzos por posicionar productos bolivianos en el exterior. En la misma línea, el sector agropecuario expresó su preocupación por el impacto en la etapa clave entre cosecha y siembra, especialmente en la zafra cañera y la campaña de invierno.
Los gremiales también reportaron pérdidas inmediatas, sobre todo en productos perecederos que no logran comercializarse durante los bloqueos, afectando directamente los ingresos diarios de miles de familias.
Por su parte, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, advirtió que el impacto de estas medidas va más allá de las pérdidas diarias, ya que puede comprometer contratos a largo plazo, reservas en el sector turístico y la estabilidad de diversas actividades económicas.
El pliego del transporte incluye demandas como la mejora en la calidad del combustible, el abastecimiento de diésel y gasolina, el mantenimiento de carreteras, el resarcimiento por daños a vehículos y el diferimiento de créditos.
Mientras tanto, el Gobierno reiteró su disposición al diálogo y pidió suspender las medidas de presión para evitar mayores perjuicios a la población y a la economía. Sin embargo, el país se mantiene en vilo ante la posibilidad de una nueva escalada del conflicto si no se logran acuerdos en la mesa de negociación.

