El exgobernador cruceño rechazó el planteamiento del exvicepresidente y afirmó que el problema del país no son los indígenas, sino su utilización con fines de poder.

Las declaraciones del exvicepresidente Álvaro García Linera sobre la necesidad de incluir a los pueblos indígenas en la conducción del Estado generaron una respuesta inmediata del exgobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien sostuvo que el problema de Bolivia no radica en que los indígenas participen en el poder, sino en que sean utilizados políticamente por líderes que buscan beneficiarse de ellos.

La polémica surgió a raíz del artículo de opinión titulado “Bolivia ya no se puede gobernar sin los indios”, en el que García Linera argumenta que la actual conflictividad social refleja la ausencia de representación indígena en el Órgano Ejecutivo. Según el exvicepresidente, la inclusión de los pueblos originarios constituye una condición estructural para la gobernabilidad del país.

Camacho respondió mediante una publicación en redes sociales, donde cuestionó directamente a García Linera y al expresidente Evo Morales. “El problema de Bolivia no es que gobiernen los indígenas; el problema es que hayan gobernado delincuentes como ustedes, que usan a los indígenas para llegar al poder”, afirmó.

El intercambio se produce en medio de la crisis política y social que atraviesa el país, marcada por bloqueos de carreteras y movilizaciones que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz. En su análisis, García Linera consideró que estas protestas no lograrán forzar la salida del mandatario, aunque advirtió que los conflictos podrían repetirse de manera periódica mientras persista lo que define como una exclusión política de las bases indígenas.

El exvicepresidente sostuvo que la demanda de representación indígena trasciende posiciones ideológicas y responde a una realidad sociológica consolidada en Bolivia. En ese sentido, afirmó que las movilizaciones continuarán apareciendo en distintos momentos hasta alcanzar mayores niveles de inclusión política.

Por su parte, Camacho rechazó esa interpretación y volvió a cuestionar la gestión del Movimiento al Socialismo durante los casi 14 años en los que Morales y García Linera estuvieron al frente del Gobierno. El exgobernador recordó además la crisis política de 2019, que derivó en la renuncia de ambos líderes tras una serie de protestas y denuncias de fraude electoral.

El debate reaviva las diferencias entre dos visiones contrapuestas sobre la representación política y el papel de los pueblos indígenas en la estructura del Estado, en un contexto de creciente tensión y polarización en Bolivia.